Ejemplos ?
Oyó a la niña replicar a veces, y otras quejarse y prorrumpir en llanto, mas no entendió, por más que estuvo atento, lo que dentro pasó del aposento.
Engendrado por las ideas republicanas entendió el pueblo cubano que su honra andaba mal con el Gobierno que le negaba el derecho de tenerla.
Desto se congojó mucho la gitana vieja, temiendo que en aquel escrutinio no se manifestasen los dijes de la Preciosa y los vestidos de Andrés, que ella con gran cuidado y recato guardaba; pero la buena de la Carducha lo remedió con mucha brevedad todo, porque al segundo envoltorio que miraron dijo que preguntasen cuál era el de aquel gitano gran bailador, que ella le había visto entrar en su aposento dos veces, y que podría ser que aquél las llevase. Entendió Andrés que por él lo decía y, riéndose, dijo: -Señora doncella, ésta es mi recámara y éste es mi pollino; si vos halláredes en ella ni en él lo que os falta, yo os lo pagaré con las setenas, fuera de sujetarme al castigo que la ley da a los ladrones.
Al fin entendió que estos grandes cuerpos, que con sus choques preparaban al parecer su ruina común, eran en la realidad fundaciones provechosas; que cada asociacion de magos era un freno para sus émulas; que si á veces estas diferian de opinion, todas enseñaban una moral misma; que instruían el pueblo, y sujetas á las leyes: semejantes á los preceptores que zelan los hijos de casa, miéntras que á ellos los zela el amo.
Pero la ingrata fortuna, no cansada de maltratarme, ordenó que estando desde lo más alto de la isla puesta a la guarda una centinela de los turcos, bien dentro a la mar descubrió seis velas latinas, y entendió, como fue verdad, que debían ser, o la escuadra de Malta, o algunas de las de Sicilia.
En tanto que Tomás entendió que Costanza se había ido a leer su papel, le estuvo palpitanto el corazón, temiendo y esperando, o ya la sentencia de su muerte o la restauración de su vida.
ice el padre Isla (Ger.) que hallándose un predicador ignorante en lo más tierno de su sermón, entre un auditorio lleno de temor de Dios, no sabiendo de qué texto echar mano para acabar de aterrarle y convencerle, exclamó con aquel verso de Virgilio, y como nadie le entendió quedaron todos persuadidos de que les había dicho una porción de picardías; «con lo cual -añade- lloraban aquellos salvajes que era una bendición de Dios».
Suspiró oyendo esto Preciosa, y su madre (como era discreta, entendió que suspiraba de enamorada de don Juan) dijo a su marido: -Señor, siendo tan principal don Juan de Cárcamo como lo es, y queriendo tanto a nuestra hija, no nos estaría mal dársela por esposa.
Pues en verdad que no soy tan fea ni tan desechada que no podían buscarme duques y condes, y eso se merece la presona que trata con pajes. Por las cuales palabra entendió don Antonio que no era Cornelia la que respondía.
Púsose Leonisa en esto el dedo en la boca, por lo cual entendió Ricardo que era señal de que callase o hablase más quedo; y, tomando algún poco de ánimo, se fue llegando a ella en distancia que pudo oír estas razones:-Habla paso, Mario, que así me parece que te llamas ahora, y no trates de otra cosa de la que yo te tratare; y advierte que podría ser que el habernos oído fuese parte para que nunca nos volviésemos a ver.
Pues más o menos me lo entendió, aunque siento que no logre convencerla, y de ahí que me puse a pensar: Si una persona tan cerca a mí hace un acto de esa naturaleza, pues porque el servicio es malo, porque tenemos deficiencias, porque tenemos problemas, ¿pues que será el ciudadano común y corriente que por determinadas razones no comulgue con la acción que esta haciendo actualmente el Gobierno?.
V Nos quedamos los dos frente a frente en el coche, que partió a toda velocidad hacia Moscú, seguido al galope, entre alaridos y traquetreos, por toda la patulea de cocheros. Yo no acertaba a comprender lo que pretendían, pero mi tío sí lo entendió.