Ejemplos ?
No, no dejaré, porque la ignorancia o la credulidad hayan hablado de privilegios, de absolutismo o de intolerancia, y ¿y qué sé yo qué mas?, de diezmos, de derechos feudales, fantasmas, que la más audaz mala fe ensaya resucitar a nuestros ojos, no dejaré, digo, arrancar de mis manos el estandarte de Enrique IV, de Francisco I, de Juana de Arco.
El Universo inhábil no acierta a crear lo inmortal. El destino se ensaya; somos en sus manos flechas sin empuje bastante; estamos condenados a inclinarnos y a ir a la tierra.
Pepita acaba de peinarse; como ya es de noche, ha encendido una vela de sebo y ensaya distancias entre la luz y el espejo, la cabeza y la luz, para poder contemplarse.
Es bueno que el primero sirva de ejemplo a los demás. Me molesta verte en este estado; ensaya otra cosa, hazte joder. —Monseñor —dijo la Martaine—, me siento en condiciones de satisfaceros, y si su grandeza quisiera...
himno compuesto del fugaz gemido, de la ráfaga rauda, de la queja de la tórtola viuda, del zumbido del impalpable insecto y de la abeja que el panal elabora; del balido de la espantada oveja, que oye al lobo acercarse a sus rediles, y llama a su pastor, que en la cabaña ensaya sus sonatas pastoriles en la zampoña o el rabel de caña...
Ajustada conforme a su deseo, en la primera noche de himeneo se acostó con su novio muy gustosa, sin temor, la doncella melindrosa; mas, apenas su amor en ella ensaya, cuando enseñó el cadete un trastivaya tan largo, tan rechoncho y desgorrado, que mil monjas le hubieran codiciado.
En poesía ensaya todas las actitudes y formas: Ya es religioso, pero invertido, como el inverso misticismo satánico de Baudelaire; ya es un misticismo ingenua e infantilmente religioso, como el del verso verlainiano; ya, por último, es un misticismo exento de religiosa limitación, desinteresado por completo, como el misticismo de Maeterlinck.
uce del alba el resplandor primero, y ya ante el claro tocador se aliña Rosaura, hermosa, presumida niña que el día en ataviarse gasta entero; y, como enamorada de sí propia, en su beldad se ufana y se recrea, y en el cristal luciente que la copia atenta ve el peinado y la presea que más el blanco rostro le hermosea: De frente ora contempla su hermosura, ora entre dos espejos su espalda o su perfil mirar procura, de cerca ya se mira, ya de lejos; y cuanta airosa artística postura y ademán elegante la Trinidad enseña de las Gracias su vanidad ensaya y los apura ante el amigo espejo adulación pidiéndole y consejo.
Luego de esta obra, Lénica Puhyol publicó el libro de cuentos, Entre lo silvestre, donde ensaya la melancolía de los paisajes floridos.
Uno, levantando en alto su ancho pecho y erguida la cabeza ensaya contra mí un pugilato con sus patas delanteras; otro, volviendo su musculosa grupa, las emprende a coces conmigo; un tercero, después de avisarme con amenazadores relinchos, me desgarra el pellejo, con dos hileras de blancos dientes...
Pronto verá de Chaloya la cabeza encanecida inclinarse demandando perdón, piedad para su hija; y ya ensaya la respuesta que dará con gallardía, haciendo regia y solemne su venganza y su lascivia.
En el cafetal vecino por todas las guardarrayas del africano guardiero suena la rústica flauta; tenor campestre el sinsonte sus trinos de amor ensaya; seduce con blando arrullo la tórtola enamorada; atados a sus cadenas rabiosos los canes ladran; el grillo chilla, el cordero con tímido acento bala; en el árbol duerme el ave, en el bosque el toro brama, y en el batey canta el gallo precursor que anuncia el alba.