ennegrecido


También se encuentra en: Sinónimos.
Sinónimos

ennegrecido

, ennegrecida
p. p.
Ejemplos ?
el aspecto ennegrecido de la piel de los cuerpos encontrados se habría debido a la explosión de una bomba atómica que trasladaba el Fournier hasta Ushuaia.
Ya no he de amar a otra mujer más que a Ella ni ha de tener mi corazón latido sino para llorar sobre su huella atado a su recuerdo ennegrecido!
Y, al día siguiente, muy temprano, José, haciéndose preceder del niño Jesús, caminó unas doce millas fuera de la ciudad, y ambos encontraron en la llanura al niño, que había sucumbido al ardor de los rayos solares, como si hubiese sido quemado por el fuegó. Su cuerpo estaba ennegrecido, sus ropas grasientas, y desunidas sus articulaciones.
¡Ojalá me transformara en un negro humo vecino de las negras nubes de Zeus y desapareciendo del todo, como polvo en vuelo sin alas, muriese! Mi alma no deja de estremecerse y mi corazón, ennegrecido, palpita.
— Era Francia, montaña en cuya cumbre anida el genio humano, la Francia de tu amor, que tambaleaba herida por el hacha del germano, y arrojando la lira en que cantabas la "Canción de los Bosques y las calles" fuiste a tocar llamada de París sobre el muro ennegrecido en el ronco clarín de Roncesvalles!
"Dicho esto, manda amainar velas y hacer fuerza de remos; y presentando oblicuamente la entena al viento, exclama: "Magnánimo Eneas, no, aun cuando me lo permitiera el supremo Júpiter, no esperaría arribar a Italia con este temporal. El viento ha cambiado y ruge furioso, batiéndonos de costado por el ennegrecido ocaso; densos nubarrones cubren el cielo.
Fue escuchada mi voz, que ya se agita el brazo ennegrecido, y forcejea con el mar que se eleva y precipita cual un brazo de hierro en la pelea.
Una parte del maderamen ennegrecido por el tiempo destacábase por encima de la superficie del agua en la alta marea; en la baja, quedaba al aire libre una parte considerable del casco mostrando el maderamen que carecía de las planchas de unión, pero que estaba cubierto de algas, por lo que parecía el esqueleto de algún monstruo marino.
Más haraposos que limosneros, de cerca parecían leprosos; los ojos despestañados, los párpados encendidos, requemados por el salitre de las calicheras. Un manco, con un loro montado en una pértiga, canturreaba mostrando el muñón ennegrecido.
Cada pétalo rojo era casi transparente, y bajo la película metálica se distinguía apenas la forma nervada del pétalo natural, que había ennegrecido la cola.
El frío era tan crudo, que sólo podíamos vivir arrimadas a la piedra del lar, acurrucadas en los bancos de ennegrecido roble, y extendiendo las amoratadas manos hacia la llama viva.
i después de una tormenta pasan junto a un campo de alforfón, lo verán a menudo ennegrecido y como chamuscado; se diría que sobre él ha pasado una llama, y el labrador observa: -Esto es de un rayo-.