enloquecido

enloquecido, a

1. adj. Que está loco a algo enajenado la pérdida de su hermano lo dejó enloquecido. desequilibrado
2. Que está entusiasmado o emocionado el niño estaba enloquecido con la idea de ir al zoo.
Ejemplos ?
Cualquiera, no tratándose de un estólido granjero, se hubiera desmayado o enloquecido, pero Ammi volvió a cruzar el umbral de la puerta pintada de blanco y encerró el espantoso secreto detrás de él.
Y como diez años atrás, sufrí la alucinación de que llevaba mi sombrero en la mano e iba a pasar delante de ella. Pasé, la puerta del palco estaba abierta, y me detuve enloquecido.
La sangre le corría de la espantosa desgarradura a borbotones, y una contracción de rabia habíale transformado el semblante en una máscara de simio enloquecido.
sin arma. Crucero enloquecido de tormentas que naufraga. VII Al fluido interminable de su dolor enigma acudió la silueta alucinada de su desolación y ante la huella inusitada de su grito informe doblegó su vanidoso intento de la unión...
¿qué del escudriñador de este siglo? ¿no ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 21 Porque por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría, agradó á Dios salvar á los creyentes por la locura de la predicación.
Le ase de la greña, le arrastra, le da contra el suelo. - ¡Máteme, madrina! -grita enloquecido-. Máteme, pero es por eso! ¡No la quiere!
Rompí febril mi represión inútil, amordazada en su prisión de absurdo porque al espasmo de otra fe inconsútil rompí el diván que soportaba burdo y despojada mi abstinencia fútil, enloquecido hoy en su voz, me aturdo.
Céfiro había enloquecido al duque, quien aseguró que si hubiese sido necesario un millón para encular a aquel chiquillo, lo hubiera desembolsado inmediatamente.
No recuerdes las imágenes antiguas de las sombras encendidas que fingieron sus hortigas en caricias aprendidas. No persistas aumentando tu amenaza de vacíos en tumultos de veredas confundidas por el vuelo enloquecido de mis alas recaídas.
Después, llevados por el valor enloquecido de la desesperación, un amplio grupo entró en avalancha en el salón negro, en el que la alta figura seguía inmóvil y erguida bajo la sombra del reloj de ébano; pero al ponerle la mano encima al enmascarado, un horror innombrable les cortó el aliento y descubrieron que la mortaja y la máscara cadavérica que habían tratado con violenta rudeza no estaban habitadas por ninguna forma tangible.
Azotástelos, y no les dolió; consumístelos, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse. 4 Yo empero dije: Por cierto ellos son pobres, enloquecido han, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios.
Fue hijo del distinguido militar órense, honra de nuestra Patria, el distinguido militar General Manuel Serrano, de quien recibió la herencia heroica y perdurable de su ideología liberal alfarista, que trascendió sobre los años y circuló como sangre vivificante por todas las venas de la familia Serrano, con esa misma pasión de los héroes de la transformación liberal del 5 de Junio de 1895, y sin dejar que esa sangre viril, que escribió una nueva página de historia para el Ecuador, se consumiera en la pira del Ejido, atizada por la furia y el odio de un pueblo enloquecido por el fanatismo.