Ejemplos ?
Ella sonrió satisfecha de aquel triunfo plástico; la sedosa piel del abrigo cayó sobre su espalda desnuda, y sólo quedaron al descubierto sus ojos negros, su nariz correcta, sus labios sensuales y el extremo enguantado de su brazo, que se apoyó en el de Jorge, mientras la Marquesa decía a éste con voz vibrante y acariciadora: -Usted me acompañará hasta casa; el Marqués tiene una cita en el Ministerio.
Era tiempo. En la antesala se cruzó con un señor apersonado, perfumado, pulcramente enguantado, que le saludó con llaneza cortés.
Hundíase el teatro, como suele decirse, a puras salvas de aplausos; llovían sobre la escena coronas y ramos de flores, y del fondo rojo obscuro del proscenio, donde ostentaba su soberbia toilette una aristocrática beldad, se destacó un brazo escultural, enguantado de blanco, y un ramillete de nevadas camelias, sobre las cuales negreaban dos cifras formadas de obscurísimos pensamientos, cayó, envuelto aún en el perfumado pañuelo de encaje, a los pies de Edgardo, mientras un cuchicheo discreto inclinaba unas hacia otras las cabezas femeniles en los demás palcos, cual se doblan las espigas al soplo del aire.
Examen físico. Incluye una exploración del área genital y un tacto rectal (examen del recto con un dedo enguantado). Deben buscarse evidencias de otras enfermedades —hipertensión, diabetes, ateroesclerosis, daño nervioso, etc.
Félix entró en los estudios con un halcón en el puño enguantado y, aunque se trataba de una simple entrevista de tres minutos para explicar los rudimentos de la cetrería, demostró ante la audiencia sus amplísimos conocimientos con tal pasión y oratoria que más tarde el popular periodista Joaquín Soler Serrano pidió para él un puesto en la Real Academia de la Lengua por ser "el español de mejor prosodia".