engreír

(redireccionado de engreídos)

engreír

1. v. tr. y prnl. Hacer a una persona soberbia, vanidosa y orgullosa de sí misma o de lo suyo se engreía con su éxito. envanecer
2. Amér. Central y Merid. Mimar, aficionar o encariñar a una persona o a un animal.
NOTA: Se conjuga como: reír

engreír

 
tr.-prnl. Envanecer.
(Amér.) Mimar, aficionar.
prnl. (Amér.) Encariñarse, apegarse a una persona o a una cosa.
V. conjugación (cuadro) [9] como reír.
Traducciones

engreír

spoil

engreír

insuperbire

engreír

A. VT
1. (= envanecer) → to make vain, make conceited
2. (LAm) [+ niño] → to spoil, pamper
B. (engreírse) VPR
1. (= envanecerse) → to get conceited
2. (LAm) (= encariñarse) → to grow fond (a, con of)
3. (LAm) [niño] → to get spoiled, be pampered
Ejemplos ?
Y eso que es lo que es... qué tal si no fuera... Son unos estúpidos... Engreídos... Nos hacemos idiotas los unos con los otros. .
y cuando el Juez se siente, lo oculto quedará evidente -palimsesto sin olvidos- y todos los castigos lloverán sin más clemencia quemando a los perversos, engreídos poderosos e insolentes que nunca sintieron compasión por las miserias que ellos mismos causaron en su imperio de tarántulas y áspides.
-Problema pavoroso-, sí que lo es para los engreídos explotadores el problema obrero, cuya solución se aproxima con la abolición de los privilegios, al paso que la huelga general revolucionaria gana terreno en Europa y en América.
oigan ustedes cómo: Una noche oscura, muy oscura, en que no se oía ni un rumor en la tierra ni brillaba un solo astro en el cielo, los señores de la fortaleza, engreídos por una reciente victoria, se repartían el botín y, ebrios con el vapor de los licores, en mitad de la boca y estruendosa orgía, entonaban sacrílegos cantares en loor de su infernal patrono.
Se ponían de acuerdo en emitir su humillante fallo para los llamados humanos. Son tan egoístas y destructores, pero lo peor, engreídos al creerse eternos y sabios.
-En vista de que los humanos sólo se preocupan de sí mismos y creen que su individualidad lo es todo y que cada quien vale mucho. Engreídos como se encuentran con sus posesiones de presuntuosas familias, tú, energía del fuego que te ocultas debajo de la tierra, brota de los volcanes y arrasa con esos egoístas que han perdido la esencia del Teotl y no practican el Tloque-Nahuaque, la solidaridad reflexiva y perfeccionadora, el consenso, la unidad de la pluralidad activa en creación.
Perdona mis arranques de grandeza que no admite pequeñeces ni miserias, pues aunque barro, detesto ser el lodo que se bate en las fatuas pretensiones de folclóricos machistas engreídos de su falo, penito usufructuado entre cadenas, adormecidos, o de su virgen culo improductivo, conservado por el miedo a descubrirse homosexuales señoritos siendo don juanes o insistentes casanovas de la calle o casados muy sonrientes de sus coitos caros.
Como bien sabido lo tiene Vd., carísimo amigo mío, de aquel especial odio que profesa el toro bravo por hombre y caballo, que al momento las bestias la emprendieron sobre las nobles cabalgaduras y destripadas que eran y sus jinetes caídos, embarazados que estaban de sus pesados petos y guanteletes, nuestros bureles alternaban caballos con soldados; alzados guiñapos volaban por los aires, aquellos engreídos victoriosos caballeros que, o bien caían desarmados para ser nuevamente cogidos en vilo, o eran recibidos en el aire para ser ensartados y despedidos con preciso golpe por aquellas reses, de esa bravura heredada por generaciones.
Ante tan maravilloso testimonio quedó la mujer absuelta de culpa y pena, y los dominicos engreídos con el milagrito realizado en su iglesia, la señalaron pensión de seis reales diarios.
Sus impacientes tropas, ganosas de habérselas cuanto antes con los engreídos realistas, rabiaban mirando la aparente pachorra del general; pero el héroe argentino tenía en mira, como acabamos de apuntarlo, pisar Lima sin consumo de pólvora y sin lo que para él importaba más, exponer la vida de sus soldados; pues en verdad no andaba sobrado de ellos.
de creer que con este medio puede salir de los apuros que lo afligen y guárdese mucho más de apurar los esfuerzos de su celo hasta conseguir empréstitos que socorran las urgencias del día. Engreídos los prestamistas por haber salvado al Gobierno de tan peligrosa situación, se contendrán difícilmente en los límites de una situación respetuosa; la obligación en que contempla al jefe, los alentará a injustas pretensiones y la más leve repulsa producirá quejosos y descontentos que acusen de ingratitud y pretendan castigar con el cobro de sus créditos y negación de nuevos auxilios, la poca consideración con unos hombres que salvan el Estado con sus caudales.
Pero estos engreídos y preocupados literatos, para malquistarnos con la turba de los ignorantes, fingen o disimulan que no tienen tal noticia, queriendo dar a entender al mismo tiempo al vulgo que las calamidades y aflicciones con que en ciertos tiempos conviene castigar a los hombres, suceden por culpa del nombre cristiano, el.