engreído


También se encuentra en: Sinónimos.

engreído, a

adj./ s. Se aplica a la persona creída o convencida de su propio valer. presuntuoso

engreído, -da

(engɾe'iðo, -ða)
abreviación
que muestra orgullo excesivo por las cualidades o actos propios Tienes una novia muy engreída.
Traducciones

engreído

domýšlivý

engreído

vigtigper

engreído

eingebildet

engreído

omahyväinen

engreído

prétentieux

engreído

umišljen

engreído

うぬぼれた

engreído

자만심이 강한

engreído

verwaand

engreído

innbilsk

engreído

zarozumiały

engreído

convencido

engreído

inbilsk

engreído

หัวดื้อ

engreído

kiêu ngạo

engreído

自大的

engreído

/a
A. ADJ
1. (= vanidoso) → vain, stuck-up
2. (LAm) (= afectuoso) → affectionate; (= mimado) → spoiled, spoilt
B. SM/Fbighead, spoiled brat
Ejemplos ?
10.° Deberá estar muy engreído de su posición, y aunque no esté de servicio jamás debe reunirse con malas compañías, ni entregarse á diversión es impropias de la gravedad que debe caracterizar al Cuerpo.
El cuervo, todo vestido de negro traje y corbata, echaba la gran bravata por su elegancia engreído: -Yo soy quien canta mejor.- A un colibrí aleteador le presumía el muy bravero, y, admirado, un carpintero le contestó al charlatín: -No cantas como un clarín, y como calandria, menos.
¿Sabrá con firme pulso de la severa ley regir el freno; brillar en torno aceros homicidas en la dudosa lid verá sereno; o animoso hará frente al genio altivo del engreído mando en la tribuna, aquel que ya en la cuna durmió al arrullo del cantar lascivo, que riza el pelo, y se unge, y se atavía con femenil esmero, y en indolente ociosidad el día, o en criminal lujuria pasa entero?
Es el primer día que trabaja a jornal, y está algo engreído, porque un real diario parece poca cosa, pero al cabo de la semana son ¡seis reales!, y la madre le ha dicho que los espera, que le hacen mucha falta.
Pero he aquí que estalló una espantosa tormenta; todas las flores del campo recogieron sus hojas y bajaron la cabeza mientras la tempestad pasaba sobre ellas; sólo el alforfón seguía tan engreído y altivo.
II Cuando Luzbel, que era un ángel muy guapote y engreído, armó en el cielo la primera trifulca revolucionaria de que hace mención la Historia, el Señor, sin andarse con proclamas ni decretos suspendiendo garantías individuales ó declarando á la corte celestial y sus alrededores en estado de sitio, le aplicó tan soberano puntapié en salva ía parte, que rodando de estrella en estrella y de astro en astro, vino el muy faccioso, insurgente y montonero, á caer en este planeta que astrónomos y geógrafos bautizaron con el nombre de Tierra.
Y créame usted que mi americanismo se siente engreído y hasta orgulloso, cuando encuentro en la prensa española, que emi- nencias como Castelar, Emilia Pardo Bazán y don Juan Va- lera coinciden conmigo en el elogio.
Tras de la puerta de la barbería ó al pi6 de la mesita de trabajo, y entre el cerote, las hormas y el tirapié, estaba amarrado el malatobo, el ajiseco el cenizo 6 el cazili. Cuidábanlo como á la niña del ojo, y bien podía faltarles el pan para su familia antes que el maíz para su engreído.
En su palacio, de altas techumbres sostenidas con vigas de cedro, rodeado de fuertes muros de granito, y que guardaba escogida tropa, compuesta de mozos de las más nobles familias, había construido una especie de observatorio, una torre redonda, donde se encerraba, para consultar despacio las constelaciones y cubrir de enigmáticas rayas y letras de un desconocido alfabeto los pergaminos que le traían en abundancia, bien flexibles y curtidos, en lindos rollos, y las tablillas plaqueadas de cera que, surcadas por el estilete, iban alineándose alrededor de la cámara, en estantes de maderas preciosas. El anciano rey no estaba engreído de su ciencia.
A este propósito, la posteridad toda verá con admiración los documentos reveladores de un espíritu invicto, dictados: por Nicolás II contra Lotario; por Urbano II y Pascual II contra Felipe I, rey de Francia; por Celestino III e Inocencio III contra Felipe II, príncipe de Francia; por Clemente VII y Paulo III contra Enrique VIII, y, finalmente, por el santo y valeroso pontífice Pío VII contra Napoleón, engreído por su prosperidad y por la magnitud de su Imperio.
¿Y contra quién? Contra el más engreído de los arzobispos que el Perú tuvo hasta entonces. Contra un arzobispo que traía en la cartera el título de virrey, para el caso de que falleciese el marqués de Guadalcázar.
¡Qué necia terquedad de las preguntas que de siempre conocen la respuesta! Amor es polvo de engreído cosmos que se hace roca de ningún planeta.