Ejemplos ?
Pero si hay algo que me asuste más que una mujer, es una señora, y, sobre todo, una señora inocente y sensible, con ojos de paloma y labios de rosicler, con talle de serpiente del Paraíso y voz de sirena engañadora, con manecitas blancas como azucenas que oculten garras de tigre, y lágrimas de cocodrilo capaces de engañar y perder a todos los santos de la corte celestial...
En honor a su ilustre origen, fue uno de los principales huespedes que se recibían en nuestra casa. Pero bajo la engañadora capa de amistad y afecto, ocultaba un proyecto criminal.
Todos estáis convencidos de que rebosa contento el corazón de la joven princesa que va a ser mi esposa. Apariencia engañadora. Creéis que este joven, valiente en batallas, de ilustre estirpe, ve con satisfacción la boda de su príncipe.
Apariencia engañadora. Suponéis que Grisélida llora en estos momentos presa de la mayor desesperación. Apariencia engañadora también, pues Grisélida inclina la cabeza ante la voluntad de su señor y nada ha podido agotar su paciencia.
Al querer resolver en otra vida los problemas terrestres, al ofrecer reparaciones o compensaciones de ultratumba, el Cristianismo siembra la resignación en el ánimo de los oprimidos, con engañadora música celestial adormece el espíritu de rebeldía y contribuye a perpetuar en el mundo el reinado de la injusticia.
V Y, si después de haber alzado el ruego por la patria infeliz, sin desacato me es dado por mí propio alzarlo luego, de la muerte, Señor, vivo retrato mírame, cuando apenas de la mitad primera me despido del lustro quinto de mi vida; grato tiempo para otros, al amor debido, mas, como la vejez, lleno de penas para el que lento mal mina y devora: de Hipócrates al arte demandé en vano mi remedio; en vano Lisonjera esperanza engañadora me hizo surcar el húmedo océano; ni así consigo que de mí se aparte mi extraño mal; para tornarme sano, dame tu voluntad, sola bebida que me pudiera devolver la vida.
Y así, por dentro despiadada y cruda, la aparente beldad engañadora era estatua, de espíritu desnuda, era flor, si bellísima, inodora; pintura hermosa, pero inerte y muda, rico palacio donde nadie mora, suntuoso templo, de su dios vacío, bello cadáver, insensible y frío.
Si se cumple las ofertas y el país se salva, inmediatamente se convocará a elecciones para que la voluntad soberana de los pueblos reconstruya el país y entonces todos los buenos patriotas, tenemos nuestra acción expedita para impedir que los ya conocidos elementos nocivos se erijan en poder; pero si no se cumplen los ofrecimientos y resulta que todo esto no es sino una combinación engañadora, entonces tenemos derecho perfecto de desligarnos de una situación aceptada condicionalmente y solo por miramiento a la salvación de nuestros conflictos.
Es preciso, Psiquis, que te armes de indomable valor. Ten fuerzas bástantes para renunciar a un resto de engañadora esperanza. Entrégate voluntariamente a tu soberana: tu sumisión, aunque tardía, abatirá su cólera y su crueldad, ¿Sabes tú, si aquel que buscas, hace tiempo está acaso en el palacio de su madre?
¿Cómo olvidarla entonces? Es barata, refrescante y engañadora, porque al principio llena mucho. Es cierto que no andaba muy cegado por su rabia don José Joaquín de Mora cuando hizo ese atroz soneto contra nuestro roto, en que parecía atribuir esos «alientos que no exhalan ambrosía (no lo tienen, menos los de su tierra) a la desgraciada combinación de los porotos con la sandía, que debe ser explosiva».
Presentose el príncipe, y les dijo: -Muy engañadora es la esperanza, pero aún lo es más la apariencia, y si alguien lo duda pronto se convencerá de cuán cierto es lo que digo.
–Y si faltan, pues, todas las comunidades, todas las identidades que hacen la patria íntegra, se invoca un fantasma que no ha de responder, se invoca una mentira engañadora cuando se invoca la integridad de la patria.