enemistad

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enemistad

(Del lat. vulgar inimicitas.)
s. f. Sentimiento de odio o rechazo mutuo entre dos o más personas la traición fue la causa de su enemistad. aversión amistad

enemistad

 
f. Aversión u odio entre dos o más personas.

enemistad

(enemis'tað)
sustantivo femenino
relación de aversión u oposición entre personas Hay mucha enemistad en la oficina.
Sinónimos

enemistad

sustantivo femenino
rencor, hostilidad, oposición, enemiga, mala voluntad, rivalidad, desamor, aborrecimiento, pugna, aversión, malquerencia, odio.
«La enemistad se funda en el odio; el rencor es el deseo de venganza. La enemistad es más franca y más abierta que el rencor; en éste entra la idea de la concentración y del disimulo. La enemistad puede ser un estado pasivo; el rencor obra cuando halla ocasión favorable.»
José Joaquín de Mora
Traducciones

enemistad

Feindschaft

enemistad

faida, inimicizia

enemistad

inimitié

enemistad

vijandschap

enemistad

敌意

enemistad

敵意

enemistad

fjendskab

enemistad

fiendskap

enemistad

SFenmity
Ejemplos ?
Yo era un lugar provisorio donde se encontraban todos mis antepasados un momento antes de llegar a mis hijos; pero mis abuelos aunque eran distintos y con grandes enemistades, no querían pelear mientras pasaban por mi vida: preferían el descanso, entregarse a la pereza y desencontrarse como sonámbulos caminando por sueños diferentes.
He relatado ya que, tanto mis calurosas amistades como mis enemistades con personas de mi edad, se enlazan a mis relaciones infantiles con mi sobrino John, un año mayor que yo.
Me nacieron hijos, y en ellos tuvieron origen otros nuevos cuidados que me aquejaban.» Todos los inconvenientes que refiere el mismo Terencio que se hallan en el amor, «los agravios, sospecha enemistades, guerras y de nuevo paz», ¿no han llenado del todo la vida humana?
Contra éstos habla el Apóstol, diciendo «que las obras de la carne son bien claras y conocidas, como son la fornicación, la inmundicia, la lujuria, la idolatría, las hechicerías, enemistades pleitos, emulaciones, rencores, discardias, herejías, envidias, embriagueces, glotonerías y otros semejantes vicios, de los cuales os aviso como os lo tengo ya amonestado, que los que practican tales obras no poseerán el reino de Dios.» Lo que aquí dice el Apóstol fuera sin duda falso, si estos ilusos, después de cualquier tiempo, por prolongado que sea, se ven libres y llegar a conseguir el reino de Dios.
En lo que toca a Catón está ya dicho mucho, y el común sentir de los hombres confesará que tuvo felicidad, habiéndole elegido la naturaleza para quebrantar en él las cosas que suelen temerse. Las enemistades de los poderosos son pesadas: opóngase, pues, a un mismo tiempo a Pompeyo, César y Craso.
Porque, ¿no son éstas las que por falta de una regla suficiente para ponernos de acuerdo en nuestras diferencias, nos arrojan a deplorables enemistades?
Los odios de raza, y sobre todo las enemistades de nacionalidades contra nacionalidades tienen su origen, en lo general, de crímenes de unos cuantos cometidos con la fuerza inconsciente de las multitudes fanatizadas por la patriotería.
Es evidente que ante tal panorama, muchos se desalienten, otros continúan siendo profesores que dan simplemente su clase, y aunque existan cuestiones de trascendencia positiva o negativa para el alumnado, en cualquier momento el más importante en el proceso educativo, las soslayan por no crearse enemistades o enojos.
El afecto a la nación favorita facilita la ilusión de un interés común imaginario donde verdaderamente no existe, e infunde en la una las enemistades de la otra y la hace entrar en sus guerras sin justicia ni motivo.
Esta Santa Sede no ha permitido que este precepto quede olvidado por los odios o las enemistades, y ahora, después de firmados los tratados de paz, promueve y predica con mayor insistencia este doble deber, como lo prueban las cartas dirigidas hace poco tiempo al episcopado de Alemania(17) y al cardenal arzobispo de París(18).
Pero (si lo que Dios no quiera) volvieren en algún tiempo á renovarse las apagadas enemistades entre sus Majestades católica y británica y rompiesen en guerra declarada, no podrán ser adjudicados al fisco los navíos .
Alfonso, por la gracia de Dios rey de Castiella, de Toledo, de Leon, de Galicia, de Sevilla, de Cordova, de Murcia, de Jahen: Porque falle que la billa de Peñafiel non avie fuero conplido porque se judgaren asi como devien, et por esta razón venian muchas dubdas et contiendas et muchas enemistades et la justicia non se cunplie asi como devie, yo el sobredicho rey D.