Ejemplos ?
El hombre debe aprender que lo que se busca, siempre ha de encontrarse con esfuerzo, y jamás ha de doblegarse ante los obstáculos.
Volvió a encontrarse con una mujer que iba a vender perdices vivas; e hizo que le diera uno, la puso en su bolsa y continuó su camino.
La vieja desapareció y Marguerite entró en la granja. A las diez acudió al lugar donde debía encontrarse con el diablo, y éste acudió para atraparla.
Gallos de esa inteligencia para el quite y el ataque, y para aprovechar el único momento posible de triunfo, no se ven sino de tarde en tarde: son rara aois. También mencionaremos á su adver- sario, que hubiera triunfado á no encontrarse con un pillo de tan asombroso metal.
145) = Cuando en 1587, Jacques d’Amboise dejó Ambijoux para ir a encontrarse con la armada real, percibió en el patio del castillo un mendigo llamado Dreil, que le miraba tristemente.
Comprobamos más bien que en la vigilia surgen nuevas asociaciones de ideas que van a encontrarse con las ideas intermedias y las latentes en diferentes lugares, y podemos ver, en efecto, cómo el material reciente de ideas diurnas se interpola en las series de ideas de la interpretación.
¿Sabes que todos los días roba, en distintos puntos de estas sierras, a algunos pasajeros; y después los asesina, pues dice que los muertos no hablan, y que ése es el único medio de que nunca dé con él la Justicia? ¿Sabes, en fin, que ver a Parrón es encontrarse con la muerte?
Vestidos de cuatro colores: Blanco, rojo, amarillo y verde, se estremecían y sus pies parecían no poder controlar el impulso por correr a encontrarse con aquel canto delirante.
Reunió a mucha gente y a donde llegaba, destruía todo lo que le parecía tener huella de la Serpiente Emplumada que ahora combatía. Cuando HUEMAC llegó a CHOLULA para encontrarse con su enemigo QUETZALCOATL, supo que se había ido.
Se le conocía como el Castillo Maldito. Las gentes del país evitaban pasar por los alrededores, y temían igualmente encontrarse con el señor.
En un extenso sueño de una muchacha, muy penetrantemente analizado por Rank, va la sujeto paseando por entre los sembrados y corta bellas espigas de cebada y de trigo. Luego ve venir a un joven amigo suyo y procura evitar encontrarse con él.
Y, como habían oído decir a don Juan que él y su hermano no habían de seguir el camino derecho de Ferrara, sino por sendas apartadas, quisieron ellas seguir el derecho, y poco a poco, por no encontrarse con ellos; y el dueño de la carroza se acomodó al paso de la voluntad de ellas porque le pagaron al gusto de la suya.