encomendero

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Búsquedas relacionadas con encomenderos: encomiendas

encomendero, a

1. s. Perú OFICIOS Y PROFESIONES Persona que vende comestibles.
2. Cuba OFICIOS Y PROFESIONES Persona que se dedica a suministrar la carne a las ciudades.

encomendero

 
m. El que lleva encargos de otro.
El que por concesión real tenía indios encomendados.
(Cuba.) Individuo que suministra la carne a una ciudad.
(Perú) Tendero de comestibles.

encomendero, -ra

(enkomen'deɾo, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona que lleva encargo de otras Era encomendero de la corte real.
Traducciones

encomendero

SM
1. (Perú) → grocer (Caribe) → wholesale meat supplier
2. (LAm) (Hist) holder of an encomienda
Ejemplos ?
El Virrey Toledo ordenó que acudieran a las minas los indios de Garruchamba en la provincia de los Paltas, Molleturo, Pacaibamba (Pacaibamba), Cañaribamba y otros pueblos situados en la jurisdicción de Cuenca y Loja y que tenían por encomenderos a los vecinos de estas dos ciudades.
Es digno de notarse que en tan pocos años de conquista los indios se habían habilitado para toda clase de oficios. Se los debía sacar de todos los pueblos de encomiendas: de Pasto a Loja, sin quitar sus indios a los encomenderos.
95.- Hecho el dicho Padrón General y sacado por suma mayor en las siete partidas de suso dichas, lo presentaran ante el Alcalde Ordinario de la cabecera, el cual por mucha deligencia lo verá y examinará y vereficará sí están en él todos los indios e indias de todas edades e condiciones, y si las partidas por suma mayor están bien sacadas, e interporná él su autoridad y decreto judicial, y el Escribano, dexando en su poder en el Archivo el Consejo el dicho Padrón General, sacará dél las dichas siete partidas en suma mayor, y con los nombres y cognombres de los Caciques, indios principales y de los Encomenderos españoles del dicho lugar...
Era flaco, y de nariz muy larga, y la ropa se le caía del cuerpo, y no tenía más poder que el de su corazón; pero de casa en casa andaba echando en cara a los encomenderos la muerte de los indios de las encomiendas; iba a palacio, a pedir al gobernador que mandase cumplir las ordenanzas reales; esperaba en el portal de la audiencia a los oidores, caminando de prisa, con las manos a la espalda, para decirles que venía lleno de espanto, que había visto morir a seis mil niños indios en tres meses.
FUERZAS DISPERSIVAS 1º) Entre las fuerzas dispersivas encontramos el individualismo de la raza, que ha provocado tantas revoluciones; ese individualismo que es el que principalmente se nos manifiesta en la decisión de López de Aguirre, o en la de Hernández Girón, o en la de los encomenderos de Méjico y en todos los casos que señalamos al principio del curso.
Pero no solo los indios sufrieron las consecuencias de esta corrupción; también los misioneros, que fueron acusados por los encomenderos ante la Corona, porque al defender a los indios, atentaban contra sus intereses.
Como todo tiene su razón de ser, hay que considerar que el arzobispo de Campo (muchos cronistas le llaman de Ocampo) pretendió con este edicto aliviar la desventurada condición de los negros esclavos y de los indios mitayas o sujetos a las antiguas encomiendas, a quienes amos y encomenderos avarientos obligaban a trabajar con brutal exceso.
En Duodécimo capítulo pondrá en suma mayor lo que hay de todo lo contenido en el dicho Padrón, en cada lugar, cabecera, y en cada uno de sus subjetos; y ansí devidirá este capítulo undécimo en diez y seis partidas: En la Primera se pondrá el año; en la Segunda, el nombre del Hogar, Empadronado, Cabecera o subjeto; en la tercera, el número de las Casas; en la Cuarta, el número de Vecinos españoles que tienen repartimiento con cargo de dotrina y son casados; en la quinta, el número de los Vecinos españoles, Encomenderos que no son casados...
Ni merienda ni sueño había para las Casas: sentía en sus carnes mismas los dientes de los molosos que los encomenderos tenían sin comer, para que con el apetito les buscasen mejor a los indios cimarrones: le parecía que era su mano la que chorreaba sangre, cuando sabía que, porque no pudo con la pala, le habían cortado a un indio la mano: creía que él era el culpable de toda la crueldad, porque no la remediaba; sintió como que se iluminaba y crecía, y como que eran sus hijos todos los indios americanos.
La ley fué para los encomenderos letra muerta; y para que lo fuese estallaron rebeldías escandalosas que ensangreai- taron el país.
A lo rudo de la labor se añadía la ruda e impía condición del que los mandaba. Esa ruda condición existía por desgracia en los más de los encomenderos.
Distan estos pueblos unos de otros, a 8 y a 9 leguas. Encomenderos.- Hay diez Encomenderos que dicen son al tiempo de esta descripción, los 8 varones y 2 mujeres; y que asistían estas dos y cinco varones.