encogido


También se encuentra en: Sinónimos.

encogido, a

adj. Que es o está apocado o cohibido es muy encogido, por eso no le gusta asistir a actos sociales. pusilánime

encogido, -da

 
adj.-s. fig.Corto de ánimo.
Apocado.
Traducciones

encogido

sražený

encogido

krympet

encogido

eingelaufen

encogido

kutistunut

encogido

smanjen

encogido

縮んだ

encogido

줄어든

encogido

gekrompen

encogido

krympet

encogido

skurczony

encogido

encolhido

encogido

krympt

encogido

ที่หดลง

encogido

kısalmış

encogido

bị co lại

encogido

已萎缩的

encogido

ADJ
1. [tejido] → shrunken
2. (= tacaño) → stingy
3. (= tímido) → shy, bashful
Ejemplos ?
Vaya tranquilo a su examen; los conductores que un día confunden las palancas no suelen discurrir como usted lo hace. Me he encogido de hombros a sus espaldas, y he salido más deprimido aún.
Pero, volvió el criado más encogido todavía: – Dice que está dispuesto a pagar cualquier multa, pero que, a sus años, le duele mucho verse apartado de los suyos.
Ammi y su esposa habían acompañado a los tres profesores de la Universidad de Miskatonic que se presentaron a la mañana siguiente para ver al fantástico visitante que procedía del desconocido espacio estelar, y hablan preguntado cómo era que Nahum había dicho, el día antes, que era muy grande. Nahum, señalando la pardusca mole que estaba junto a su pozo, dijo que se había encogido.
aquellos que han cumplido concienzudamente con sus obligaciones y que han hecho cuanto debían y podían dentro del enmarañado laberinto administrativo de aquel país, encogido y amenazado por los caprichos del tirano que de un correo a otro puede proponer su cesantía o mandarle bajo partida de registro, éstos achacan la desorganización al sistema de gobierno, al personal, a la falta de estabilidad en los cargos, a las intrigas, etc.
Reprimí las lágrimas, recogí los suspiros, creyendo que con la fuerza que les hacía reventarían por parte que abriesen puerta al alma, que tanto deseaba desamparar este miserable cuerpo; mas la suerte, aún no contenta de haberme puesto en tan encogido estrecho, ordenó de acabar con todo, quitándome las esperanzas de todo mi remedio; y fue que en un instante se declaró la borrasca que ya se temía, y el viento que de la parte de mediodía soplaba y nos embestía por la proa, comenzó a reforzar con tanto brío, que fue forzoso volverle la popa y dejar correr el bajel por donde el viento quería llevarle.
Mi cabeza no funciona...; no sé cuánto hace que no le he subido comida...; la cosa atacó también a ella...; el color...; su rostro tiene el mismo color por las noches..., y el color quema y sorbe; procede de algún lugar donde las cosas no son como aquí...; uno de los profesores lo dijo...; tenía razón mira, Ammi, está sorbiendo más..., sorbiendo la vida..." Pero eso fue todo. La cosa que había hablado no podía hablar más porque se había encogido completamente.
Nada, por el contrario, ata y embastece más que la pobreza. El pobre es tímido y encogido, ó anda siempre hecho una fiera. Toda palabra en boca del rico es una gracia, por donde, la misma confianza que tiene de que sus gracias van á ser reídas y aplaudidas, le da ánimo é inspiración para ser gracioso.
A Barsut le centelleaban los ojos, y Erdosain permanecía allí triste, encogido, preguntándose qué era lo que lo apocaba en presencia de ese hombre, que siempre permanecía sentado en la orilla de la silla y espiando obstinadamente el rincón del comedor.
Ammi y su esposa habían acompañado a los tres profesores de la Universidad de Miskatonic que se presentaron a la mañana siguiente para ver al fantástico visitante que procedía del desconocido espacio estelar, y habían preguntado cómo era que Nahum había dicho, el día antes, que era muy grande. Nahum, señalando la pardusca mole que estaba junto a su pozo, dijo que se había encogido.
Soportola inmóvil, resollante, hoscosa, fiera; y al fin, cuando el fornido cuerpo del capitán cesó de sacudirse quedándose encogido, crispado, con las uñas clavadas en tierra, en tanto el rostro vuelto hacia arriba enseñaba con la boca abierta y los ojos asaltados de las órbitas, el ceño iracundo de la última hora, ella se pasó el puño cerrado por el seno de arriba abajo con expresión de asco, hasta hacer salpicar los coágulos lejos, y exclamó con indecible rabia: —Que la lamban los perros!
n mi paseo cotidiano, cuando el sol se pone, desde la Puerta del Sol a las Ventas del Espíritu Santo encontré a poco un hombre viejo, encogido, trémulo, vestido de blusa y calzones de algodón, que llevaba en la mano una cesta y gritaba de rato en rato: -¡Mojama y cangrejitos de la mar!
Y dicho esto Dolores, fuese al tocador, humedecióse los lagrimales, se restregó rabiosamente los ojos, y besando después a su prima, que la miraba hacer llena de asombro, salió de la habitación como si llevara casi el corazón encogido.