Ejemplos ?
Valgan verdades, ni vista ni leída por mí, pero en un periódico de Sucre leí que en el archivo del doctor Samuel Velazco Flores existe autógrafa la real cédula de Carlos IV comprobatoria de la presente tradición. Ahora, compadre lector, encienda usted un farolito.
Verás tú Italia y su gentil ribera, canción, que a mí me aparta de su senda, no mar, no río, no alteza, más sólo Amor, que a aquel al que tropieza anima el alma dónde más encienda; y al uso vence mal Naturaleza.
¡Señor!, esta impura fanática raza tu nombre rechaza, tu gloria no ve. A España concede que rasgue su venda y en África encienda la luz de tu fe.
Los sus ojos de fuego que de un azul brillante el Amor ha pintado doquiera que los pone abrasa luego; ni hay corazón helado que su mirar no encienda en un instante.
Cómo le has dado el golpe postrimero, e insensible a su llanto te ausentaste, abandonando al último contraste su libertad, su honor, su bien entero. Que se encienda de nuevo, que se encienda la antorcha de tu vida.
A par en nuestros brazos Ufanos la ensalcemos y al mundo proclamemos: «España es libre ya.» ¡Mirad, mirad en sangre Y lágrimas teñidos Reír los forajidos, Gozar en su dolor! ¡Oh! fin tan sólo ponga Su muerte a la contienda, Y cada golpe encienda Aún más nuestro rencor. ¡Oh!
Ve luego, ya hecho esto, a aquella parte en que su asiento la Discordia tenga; y dile que eslabón y mecha prenda para que el campo sarraceno encienda; »y entre aquellos más únicos morunos incite tan coléricos accesos que, luchando entre sí, mueran algunos otros heridos sean, otros presos, otros dejen el campo inoportunos, y así no goce el rey de sus sucesos.» No replicó palabra el ángel bueno, antes voló del cielo a nuestro cieno.
Que todos caigan de rodillas al paso de un santo, y que la oración del más ínfimo sacerdote encienda un milagro en el cielo de la tarde.
16- Guardaos, pues, que vuestro corazón no se engole, y las apartéis, y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis ante ellos; 17- Y así se encienda el furor del Señor sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis cerca de la buena tierra que os dio el Señor.
no hay llama que encienda nuestra apagada juventud: escaso de fuerza ya, es inútil que pretenda henchir la pipa ni apurar el vaso; lo que te cuento es sólo una leyenda, mas que te prueba que la vida mía hechiza por doquier la poesía.
Dile que si algún mérito halla en mis versos líricos, y de escritor dramático me otorga el alto título, torne a este cuerpo lánguido vigor que mi estro rítmico encienda; y de mi cítara verá que al son dulcísimo canto su nombre célebre, que es ya de salud símbolo; y acaso al suyo uniéndole suba mi nombre altísimo.
Dile a Mary que necesito que encienda hoy fuego en mi habitación, y envía a buscar a Fordham, el abogado de Horsham.» Hice lo que se me ordenaba y, cuando llegó el abogado, me pidieron que subiese a la habitación.