encantador

(redireccionado de encantadores)
También se encuentra en: Sinónimos.

encantador, a

1. adj./ s. Que encanta o hechiza el mago dijo unas palabras encantadoras y el voluntario se durmió; encantador de serpientes. mago, hechicero
2. adj. Que resulta muy agradable estuvimos en un lugar encantador.

encantador, -ra

 
adj.-s. Que encanta o hace encantamiento.
adj. fig.Que hace muy grata impresión en el alma o en los sentidos.

encantador, -dora

(enkanta'ðoɾ, -'ðoɾa)
abreviación
que deja muy buena impresión por ser muy agradable una niña encantadora
Traducciones

encantador

příjemný, půvabný, rozkošný

encantador

charmerende, dejlig, herlig, sød

encantador

herttainen, hurmaava, ihana, ihastuttava

encantador

divan, ljubak, mio, šarmantan

encantador

快い, 楽しい, 美しい, 魅力的な

encantador

매력적인, 매우 기쁜, 아주 매력적인, 즐거운

encantador

charmerande, förtjusande, rar, underbar

encantador

น่าปิติยินดี, น่าพอใจ, น่ารัก, มีเสน่ห์

encantador

đáng yêu, dễ chịu, quyến rũ, vui vẻ

encantador

מקסים

encantador

A. ADJ [persona] → charming, delightful; [lugar] → lovely
B. SM/Fmagician, enchanter/enchantress
encantador(a) de serpientessnake charmer
Ejemplos ?
Alguien asegura haber visto años después a Clara, en una región apartada, sentada junto a su dichoso marido ante una linda casa de campo. Junto a ellos jugaban dos niños encantadores.
A partir de ese momento, los encantadores rostros que habían atraído su mirada se eclipsaron como las estrellas ante Febo; todo se desvaneció, todo desapareció como en un sueño; una bruma desdibujó las gradas abarrotadas de gente, y la voz chillona de los actores pareció perderse en un alejamiento infinito.
Estaba sentado a su lado, y le hablaba; ella tenía la voz más dulce, la risa mas alegre, los movimientos más encantadores y más seductores que hayan esclavizado nunca a un pobre muchacho loco.
6 Y pasó sus hijos por fuego en el valle de los hijos de Hinnom; y miraba en los tiempos, miraba en agüeros, era dado á adivinaciones, y consultaba pythones y encantadores: subió de punto en hacer lo malo en ojos de Jehová, para irritarle.
6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. 7 Y los encantadores hicieron lo mismo con sus encantamientos, é hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.
Durante todo el camino de Putney (Agnes iba en el ómnibus y yo en la imperial) traté de imaginarme a Dora bajo uno de sus aspectos encantadores que yo conocía tan bien, y tan pronto pensaba que me gustaría encontrarla exactamente como en tal momento, como pensaba que quizá sería mejor como en tal otro.
A la puerta del coche se despidieron de nuevo, y todavía otra vez después, cuando Dora, a pesar de miss Lavinia, que la detenía, corrió a la portezuela del coche para recordar a Agnes su promesa y hacer revolotear ante mí una vez más sus encantadores bucles.
Eran las chinampas donde se cultivaban frutos y verduras; flores y maíz. Y donde revoloteaban encantadores, cientos de pájaros preciosos de coloridos plumajes y de trinos fascinantes y deleitosos.
Así se forjaron grandes sabios en el antiguo mundo de ANAHUAC: Astrónomos, médicos, arquitectos, zoólogos, botánicos, administradores de la comida, pintores, ingenieros, jueces, abogados, historiadores, filósofos, escultores, músicos, bailarines, corredores y poetas. ¡Poetas! Esos niños soñadores que con su fantasía habían imaginado mundos encantadores. ¡Poetas!
Zélmire, hija del conde de Tourville, señor de Beauce, quince años, aspecto noble y un alma muy sensible. Sofía, hija de un gentilhombre de Berry, rasgos encantadores, catorce años.
Colomba, hija de un consejero del Parlamento de París trece años, muy lozana. Hébé, hija de un oficial de Orléans, aire muy libertino y ojos encantadores, tiene doce años.
Julia era alta, bien formada, aunque gruesa y rolliza, con los más bellos ojos oscuros posibles, nariz encantadora, rasgos salientes y graciosos, cabellos muy castaños, cuerpo blanco y deliciosamente regordete, un culo que hubiera podido servir de modelo para el que esculpió Praxíteles, el coño caliente, estrecho y de un goce tan agradable como puede serlo un local así, bellas piernas y encantadores pies; pero la boca peor ornada, los dientes más podridos, y llevaba el cuerpo tan sucio, principalmente los dos templos de la lubricidad, que ningún otro ser, lo repito, ningún otro ser excepto el presidente, poseedor del mismo defecto y amándolo, ningún otro ser seguramente, a pesar de sus atractivos, se hubiera liado con Julia.