encíclica

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s. f. RELIGIÓN Carta que el papa dirige a todos los obispos o a los fieles católicos la encíclica trata sobre la reorganización de la iglesia.
Traducciones

encíclica

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Ejemplos ?
Carta encíclica promulgada el 15 de mayo de 1891. = 1. El ardiente afán de novedades que hace ya tiempo agita a los pueblos, necesariamente tenía que pasar del orden político al de la economía social, tan unido a aquél.
Carta Encíclica de sobre la Autoridad Política 1. La prolongada y terrible guerra declarada contra la autoridad divina de la Iglesia ha llegado adonde tenía que llegar: a poner en peligro universal la sociedad humana y, en especial, la autoridad política, en la cual estriba fundamentalmente la salud pública.
Tanto la Santidad de León XIII, en su monumental encíclica sobre la condición de los obreros, como la Santidad de Pío X en repetidas ocasiones, nos manifiestan la necesidad de atender primariamente á la perfección del individuo y del organismo social, por medio de las prácticas religiosas.
La Federación adopta para sí los principios emanados de la Encíclica Ex Corde Ecclesiae y del Estatuto de la Universidad, y establece como principios rectores el servicio a la sociedad en general, a la Comunidad Universitaria en particular y la realización del bien común.
Ya que la misma Iglesia, en su última carta encíclica sobre el trabajo, señala que la propiedad privada no debe ponerse sobre el trabajo y menos ser utilizada para la explotación; que está sometida al interés público y que los medios de producción deberán ser socializados cuando así lo reclame el beneficio de las mayorías.
El actual Pontífice, en su primera encíclica, se expresa en los siguientes términos: "El fin primario de estas asociaciones ha de ser que los que en ellas se inscriban, cumplan fidelísimamente los deberes de la vida cristiana".
Carta Encíclica del Sumo Pontífice sobre la intepretación de la sagrada escritura. 1. El Espíritu Consolador, habiendo enriquecido al género humano en las Sagradas Letras para instruirlo en los secretos de la divinidad, suscitó en el transcurso de los siglos numerosos expositores santísimos y doctísimos, los cuales no sólo no dejarían infecundo este celestial tesoro(1), sino que habían de procurar a los fieles cristianos, con sus estudios y sus trabajos, la abundantísima consolación de las Escrituras.
Así, Gregorio XVI, en la encíclica Mirari vos, del 15 de agosto de 1832, condenó con gran autoridad doctrinal los principios que ya entonces se iban divulgando, esto es, el indiferentismo religioso, la libertad absoluta de cultos y de conciencia, la libertad de imprenta y la legitimidad del derecho de rebelión.
Carta Encíclica del Sumo Pontífice sobre la Naturaleza de la Iglesia. = 1. Bien sabéis que una parte considerable de nuestros pensamientos y de nuestras preocupaciones tiene por objeto esforzarnos en volver a los extraviados al redil que gobierna el soberano Pastor de las almas, Jesucristo.
La Iglesia tiene el derecho y el deber de intervenir en los problemas Este hecho trae lógicamente como consecuencia la multitud de problemas sociales que está viviendo la nación, y sobre los cuales, aunque sea someramente, queremos llamar la atención del Clero y de todos los fieles confiados a nuestro cargo pastoral, porque la Iglesia tiene derecho, un derecho al cual no puede renunciar, a intervenir en la solución del problema social, según las palabras del Sumo Pontífice León XIII en su Encíclica Graves de Communi : «En opinión de algunos, la llamada cuestión social es solamente económica, siendo, por el contrario, certísimo que es principalmente moral y religiosa, y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la moral y de la religión».
Más tarde el Papa Pío XI, en su Encíclica Quadragesimo Anno, recogía esta doctrina en las siguientes frases: «Tanto el orden social como el económico están sujetos a Nuestro Supremo juicio, pues Dios nos confió el depósito de la verdad y el gravísimo encargo de publicar toda ley moral e interpretarla y aún ungirla oportuna e importunamente».
arta Encíclica promulgada por el Papa el 28 de diciembre de 1878 SOBRE EL SOCIALISMO, COMUNISMO, NIHILISMO 1.Nuestro apostólico cargo ya desde el principio de Nuestro pontificado Nos movió, Venerables Hermanos, a no dejar de indicaros, en las Cartas Encíclicas a vosotros dirigidas, la mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina; al mismo tiempo hemos mostrado también los remedios más eficaces para que le fuera devuelta la salud y pudiera escapar de los gravísimos peligros que la amenazan.