Ejemplos ?
Otro, servidor del vino, vestido a modo de mujer, lucha con los años; no le está permitido que sea mayor que los niños, y es repelido; y llegado a la talla militar, tiene el cuerpo liso, rasurado de pelo, o completamente depilado (Séneca se refiere a los, o, que eran los esclavos favoritos que, a causa de su belleza, se mantenían por sus señores en una aparente juventud perpétua); el pasa la noche en vela, dividiéndola entre la embriaguez del señor y su gula, barón a la cama, joven al convite.
Y en la torre de los Picos do el tirano la encarcela, por la noche vive en vela, e ilumina su ajimez, porque sabe que del Darro en la margen a tal ora la contempla quien la adora, quien la hará libre tal vez.
Nadie: el preciado astrólogo que en vela registrando volúmenes se afana, lo mismo que la estúpida gitana del hondo porvenir penetrará; ya ufano aquél horóscopo lo llame, llámelo ya buena-ventura aquélla, ni él en sus libros, ni en sus rayas ella con el futuro de los hombres da.
La soberbia es el padrino, una silla es la cimera, oh, qué pompa y qué manera escuchad que el monte es fino: "Super astra Dei exaltabo solium meum et símilis ero Altissimo". El mantenedor es fiero callad y estemos en vela que otro viene ya a la tela.
Enrique había oído decir que los cerdos, cuando tenían hambre, se volvían locos como los hombres. El abuelo permaneció en vela, sin apagar siquiera el farol.
Por el postigo de San Saturio se viene a este barrio... En este barrio hay una casa donde, pasada la medianoche, aún hay gente en vela...
Después de habernos recocido los sesos en amontonar erudición gentílica, histórica y dogmática, en rehenchir versos, ajustar cadencias y cazar figuras, en cuya desastrada ocupación ganábamos por la mano al lucero matutino, negando el tributo a Morfeo, que nos hallaba en vela todas las noches, Bella per Emathios plus quam civilia campos, como dijo no sé quién, en no sé qué libro.
Ya a pique están de conducir su arresto hasta las tiendas que en redor de aquella real los doce pares han dispuesto, haciendo guardia a turnos ante ella; cuando detienen su avanzar funesto y ambos vuelven atrás sobre su huella; juzgando que entre tanto centinela alguno deba haber que siga en vela.
Alongósele el traidor Aguijando su corcel Y exclamó el Campeador Con ansia y dolor crüel: «Este día es el primero Que dejé de estar en vela; ¡Maldito es el caballero Que cabalga sin espuela!» V ¡Río Duero!
Era la hora de acostar a Fernandito, y resignada y desesperada a la vez, fue ella misma, como siempre, a desnudarle y a someterle las sábanas. Quedose luego en vela al lado de la cama.
Entonces la polluela estallaba en llanto y ante la tragedia de la realidad, se pasaba la noche en vela, esperando que amaneciera para ver a su amado caballo; esto mismo le acontecía a él, cuyo padre también lo reprendía diciéndole: -Tú sabes que los caballos son altos, altos, y ella es pequeñita; muy pequeñita.
Después unos pasos tenues vagaron en torno mío, y no sé si mi pensamiento se desvaneció en un sueño o en un desmayo. Era todo silencio en torno mío, y al borde de mi cama una sombra estaba en vela.