Ejemplos ?
¡En buena me he metido por salir a cazar revolucionarios! Todas aquellas exclamaciones estaban muy en su lugar. Doña Teresa había muerto al sentir en su mano los besos y las lágrimas del Capitán Veneno, y una sonrisa de suprema felicidad vagaba todavía por los entreabiertos labios del cadáver.
Así se conservan todos los seres mortales; no permanecen en absoluto y siempre los mismos como lo que es divino, pero el que envejece y se deja en su lugar un individuo joven parecido a lo que era él mismo.
En realidad ellos no encendieron sus pinos, sino que pusieron en su lugar algo rojo; fue una cola de guacamayo lo que vieron, semejante a pinos, los veladores.
R.-En las Republicas el Pueblo es el soberano: el Pueblo es el Rey, y todo lo que hace, lo hace en su beneficio, utilidad, y conveniencia: sus Delegados, sus Diputados o Representantes mandan a su nombre, le responden de su conducta, y tienen la autoridad por cierto tiempo. Si no cumplen bien con sus deveres, el Pueblo los depone y nombra en su lugar otros que correspondan mejor a su confianza.
-Debo advertirles que el nombre de pisonas es bastante ordinario, y mucho menos distinguido que el de apisonadora, pues este nuevo apelativo les da cierto parentesco con los sellos, y sólo con que piensen en el sello que llevan las leyes, verán que sin él no son tales. Yo, en su lugar, renunciaría al nombre de pisona.
Vivían en ella gente muy pobre; y lo más mísero de todo era la buhardilla, en cuya ventanuco colgaba, a la luz del sol, una vieja jaula abollada que ni siquiera tenía bebedero; en su lugar había un gollete de botella puesto del revés, tapado por debajo con un tapón de corcho y lleno de agua.
Los grandes saltos y retrocesos, tal como la ´Ilustración´ los supuso, desaparecen. En su lugar, se presentan en todas partes transiciones, formas intermedias, añadidos.
No decía nada ni se quejaba, y éste es el más elocuente síntoma de que se acerca el fin. Una mañana se desplomó. En su lugar quedó un objeto parecido a un palo de escoba.
En esta formación marcharon por divisiones navales, aproándose respectivamente a nuestras fortificaciones hasta las 11 y 59 en que, por una rápida evolución, que al parecer cambiaba completamente la línea, la "Villa de Madrid" se dirigió a toda máquina al norte, viniendo en su lugar la "Resolución", y cubriendo, de este lado, la "Numancia", la retaguardia de toda la línea.
Y mucho os ruego, pues a todos es notorio todo esto, que así como hasta aquí a mí me habéis tenido y obedecido por señor nuestro de aquí adelante tengáis y obedezcáis este gran rey pues él es vuestro natural señor y en su lugar tengáis a este su capitán; y todos los tributos y servicios que hasta aquí a mí me haciades, lo haced y dad a él, porque yo asimismo tengo que contribuir y servir con todo lo que me mandare; y demás de hacer lo que debéis y sois obligados, a mí me haréis en ello mucho placer”.
Cuando sus cenizas terminaron de arder, el corazón de QUETZALCOATL ascendió a los cielos y transformado en azules luces inmensas, regresó a reinstalarse en su lugar desde siempre reservado para él, en el universo.
Así todo, los integrantes del bloque patriota que se formó a la caída de la monarquía en la península, defendieron la organización de las Juntas Provisorias de Gobierno creadas a partir de 1810 y se opusieron al reconocimiento del Consejo de Regencia, como proponían los realistas. En su lugar apelaron al viejo principio escolástico, “pactum translationis”, que se apoyaba en las tradiciones medievales españolas acerca de los derechos del pueblo, el cual recuperaba su soberanía en caso de incapacidad del monarca –captura y reclusión de los Borbones españoles por Napoleón- para ejercer el poder.