Ejemplos ?
Artículo 3º: El territorio de las provincias de Tacna y Arica, que limitan por el norte con el río Sama, desde su nacimiento en las cordilleras limítrofes con Bolivia hasta su desembocadura en el mar; por el sur, con la quebrada y río de Camarones; por el oriente, con la República de Bolivia; y por el poniente con el mar Pacífico, continuará poseído por Chile y sujeto a la legislación y autoridades chilenas durante el término de diez años, contado desde que se ratifique el presente tratado de paz.
A los que trabajan en el mar intransitable y elevan sus súplicas a Hécate y al resonante Ennosigeo, fácilmente la ilustre diosa les concede pesca abundante y fácilmente se la quita cuando parece segura si así lo desea su corazón.
Las dependencias federales son las islas marítimas no integradas en el territorio de un Estado, así como las islas que se formen o aparezcan en el mar territorial o en el que cubra la plataforma continental.
Que aunque ya nada que gozé conserve, porque todo perdí sobre la nave, con que esperanza de Zerbín preserve no miro que en el mar el resto acabe.
Bien porque ya en el mar me desease sin que a comunicarlo se atreviera, bien porque a aquel deseo convidase la amena soledad de la ribera, procura sin que nada más lo atrase saciar el apetito que lo ulcera, mas antes de uno procuró librarse que en el bote también llegó a salvarse.
Las personas protegidas por el Convenio de Ginebra del 12 de agosto de 1949 para aliviar la suerte que corren los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña o por el Convenio de Ginebra del 12 de agosto de 1949 para aliviar la suerte que corren los heridos, los enfermos y los náufragos de las fuerzas armadas en el mar o por el Convenio de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo al trato debido a los prisioneros de guerra, no se considerará que son personas protegidas en el sentido del presente Convenio.
Hecho esto salía de su camarote completamente vestido e iba en busca de la señora Wyatt, que se hallaba en la otra cabina. Llevábamos siete días en el mar y habíamos pasado ya el cabo Hatteras, cuando nos asaltó un fortísimo viento del sudoeste.
Excelentísimo señor: En despacho de este día, ha nombrado el Rey, á consulta del Consejo de Indias, al misionero apostólico Don Rafael Andreu y Guerrero, Obispo auxiliar de las diócesis de Charcas, Santiago de Chile, Arequipa y Córdoba del Tucumán, con residencia ordinaria en los puertos y caletas de San Nicolás y Nuestra Señora del Paposo en el mar del Sur...
31 De las penínsulas, Sirmión, y de las islas el ojillo, cuantas en los límpidos pantanos y en el mar vasto llevan los dos Neptunos, cuán gustosamente a ti, y cuán contento en ti te veo, apenas a mí mismo yo creyendo que la Tunia y los bitunos campos he dejado y te veo a ti, en seguridad.
Yo crucé las manos sobre el escapulario de mi hábito, en actitud penitente, y volví a suspirar: —¡Hoy la fatalidad de mi destino me arroja de nuevo en el mar del mundo!
Y éste no hallará camino llano, necesario es vaya cuesta arriba y cuesta abajo, y que padezca tormentas gobernando el navío en el mar alborotado; y teniendo todas sus andanzas encontradas con la fortuna, es forzoso le sucedan muchas cosas adversas, ásperas y duras para que él las allane.
Juan el II de Aragón, a quien debieron esta fineza heroica los perpiñaneses en el año 1443, poniendo a su majestad en consideración que el día de hoy militar para amparamos y protegernos iguales, y aún más poderosas razones por el sacrificio que de nuevo se expuso, como también por el glorioso ejemplo y memorable prueba que dio esta ciudad de su contante fidelidad, no sólo consintiendo el embarco de la reina y emperatriz nuestra señora, sino también acompañándola esta Excelentísima ciudad, nobleza y pueblo hasta que puso sus reales pies en el mar...