empiezo

empiezo

s. m. Colomb., Ecuad., Guat. Acción de empezar, origen o parte donde comienza una cosa.
Traducciones

empiezo

SM (LAm) = comienzo
Ejemplos ?
Empiezo por Ricarda y sus cuidados, ejemplo de entereza y buena maña: moza viuda será, por los dictados de Fortuna, que así a los buenos daña.
Yo vivo con la mentira, Lector, en público trato, Y confieso sin recato Que la verdad no me inspira. Empiezo mi cuento pues, Y si te agrada, lector, No preguntes al autor, Si mentira ó verdad és.
Nada: lo que debe hacer un escritor independiente en tiempos como estos de independencia. Empiezo por poner al frente de mi artículo, para que me sirva de eterno recuerdo: «Lo que no se puede decir, no se debe decir».
En este trance para mí tan vitalizador y solemne, quisiera alabar la palabra y confesar mi amor por la palabra; para ello empiezo por declarar mi buen deseo de ahorrar palabras para decir lo que pienso, recordando que Cervantes, también en el Persiles, nos advierte que no hay razonamiento que, aunque sea bueno, siendo largo lo parezca y en el Quijote nos avisa de lo mismo cuando pide brevedad en los razonamientos, ya que ninguno es gustoso si es largo; en la misma obra alerta contra el énfasis al pedir llaneza, puesto que toda afectación es mala.
Obedezco a la primera cláusula del mandato y empiezo de nuevo; pero no consigo obedecer la segunda, pues estoy cada vez más torpe.
Para elogiar a Sócrates, amigos míos, tendré que recurrir a comparaciones: Sócrates creerá quizá que trato de haceros reír, pero mis imágenes tendrán por objeto la verdad y no la broma. Empiezo diciendo que Sócrates se asemeja a esos Silenos que vemos expuestos en los estudios de los escultores, a los que los artistas representan con una flauta o con pitos en la mano; si separáis las dos piezas de que se componen estas estatuas, encontraréis en su interior la imagen de alguna divinidad.
Cada hora me llega empujada por las horas que le precedieron; no he conocido el porvenir. Y ahora que empiezo a vislumbrarlo me parece se me va a convertir en pasado.
Donde no impere la sospecha permanente sobre el otro, donde aparece uno que parece que es más inteligente que yo, y entonces lo empiezo a sospechar porque en realidad en mi imaginario yo quería ser concejal y este tipo me puede sacar la concejalía.
la ocasión... Dadme pluma y papel. Gracias; Empiezo: Mi querido Ramón: -Querido?... Pero, en fin, ya lo habéis puesto... -Si no queréis...
EL DUENDE.- Si eso es cierto, ya empiezo a creer que es buena; ya no debe dudarlo, cuando al señor de Carnerero le parece mala, y baste por este voto; pero con respecto al señor J.
––Sí, señor ––respondo yo––, con ayuda de Dios, espero poder arrancaron de aquí––. Y me desatan; empuño el timón y empiezo a maniobrar con arrojo.
Por lo tanto me decidí a decirle sencillamente: -No sólo, querida mía, perdemos dinero y comodidad por nuestro descuido; no solamente nuestro carácter también sufre a veces, sino que tenemos la grave responsabilidad de estropear a todos los que entran a nuestro servicio o que tienen que ver con nosotros. Empiezo a temer que no esté toda la culpa en un lado sólo, y que si todos esos individuos se estropean, sea porque tampoco nosotros vamos muy bien.