empírico


También se encuentra en: Sinónimos.

empírico, a

(Del lat. empiricus < gr. empeirikos.)
1. adj./ s. Que sigue un procedimiento basado en la observación y la experiencia sigue un método empírico. experimental
2. FILOSOFÍA Que es partidario del empirismo es un filósofo empírico.

empírico, -ca

 
adj. Que es un resultado inmediato de la experiencia, que solo se funda en la observación de los hechos.
Relativo al empirismo.
adj.-s. Díc. de la persona cuyos conocimientos y reglas de acción son empíricas.
Partidario del empirismo.
m. pl. med. Escuela médica nacida en el s. II a C, fundamentada en la observación clínica.

empírico, -ca

(em'piɾiko, -ka)
abreviación
1. que procede de la experimentación y la observación de los hechos una ley de validez empírica
2. filosofía del empirismo o relacionado con él una teoría empírica
3. persona que actúa basándose en la experiencia un investigador empírico
Sinónimos

empírico

, empírica
adjetivo
Traducciones

empírico

empirisch

empírico

empirical, empiric

empírico

empirico

empírico

empirische

empírico

empírica

empírico

εμπειρική

empírico

empirické

empírico

empiriske

empírico

実証

empírico

경험적

empírico

empiriska

empírico

/a
A. ADJempirical, empiric
B. SM/Fempiricist

empírico -ca

adj empirical
Ejemplos ?
La ambigüedad inadvertida empírico-normativa de ciertos términos conduce a falacias lógicas tales como: “La esencia de la sexualidad es la procreación.
Para efectos de una Ética, no es su amada Física de Newton la que necesita Kant acá, sino de las Ideas Reguladoras de una Razón (Sustancial), que usa al Entendimiento (categorías de la razón instrumental para construir conocimiento científico) y a la Sensibilidad (lo empírico, la expereriencia sensible).
Para efectos de una Ética, no es su amada Física de Newton la que necesita Kant acá, sino de las Ideas Reguladoras de una Razón (Sustancial), que usa al Entendimiento (categorías de la razón instrumental para construir conocimiento científico) y a la Sensibilidad (lo empírico, la experiencia sensible).
Se sabe que los romanos santificaron los amores de Júpiter y de Ganímedes. Sexto Empírico nos asegura que esta fantasía era obligatoria entre los persas.
Esto no demostraría, naturaímente, que el elevado precio del trabaio, en unos casos, y en otros su precio bajo sean las causas respectivas d~e estos efectos diametralmente opuestos, pero sí serviría para probar, en todo caso, que los precios de las mercancías no se determinan por los precios del trabajo. Sin embargo, es de todo punto superfluo, para nosotros, aplicar este método empírico.
Pueden así añadirse a las interpretaciones racionales del mundo sujetas a los sucesos empíricos cuantas alternativas acudan al antojo de aquel que piensa, por encima de todo, bajo la premisa de la libertad. El pensamiento libre, en este significado restringido que se opone al mundo empírico, tiene su traducción en la fábula.
Picarilla acudió al llamamiento y gesticulando con gravedad y pronunciando algunas palabras de obscura significación, desempeño a las mil maravillas el papel de medico empírico.
Lo que queremos aportar es desde lo empírico, no desde lo teórico y sabemos que tenemos que tomar como miembros del G-20 medidas que todavía no se han tomado porque siguen sin regularse los grandes movimientos de capitales que un día golpean en un país y otro día golpean en el otro, donde un día la bolsa de un país que está prácticamente en default sube 20 puntos para bajar al otro día 7 siete puntos.
Menciono tres de ellos: a) El enfoque empírico analítico (positivistas, neopositivistas, analíticos): centra la práctica en el objeto para garantizar la objetividad.
Significaría una falsa interpretación de mi propósito creer que con esta idea de una historia universal, que implica en cierto sentido un hilo conductor a priori, pretendo rechazar la elaboración de la historia propiamente dicha, la que se concibe de modo puramente empírico; no es más que un pensamiento acerca de lo que una cabeza filosófica (por otra parte, bien pertrechada de conocimientos históricos) pudiera intentar también por otros caminos.
Sus estudios filosóficos, sus meditaciones y sus experimentos y observaciones de fisiología, de anatomía, de química, etc., etc., habían desenvuelto en él, de modo excesivo, el espíritu del análisis empírico; aquel enamoramiento de la belleza plástica, aparente, visible y palpable, le había llevado, sin sentirlo, a cierto materialismo intelectual, contra el que tenía que vivir prevenido.
Pero a lo mejor, en el cerebro de aquel místico vergonzante, místico activo y alegre, estallaba, como una estúpida frase hecha, esta duda, esta pregunta del materialismo lógico de su ciencia de analista empírico: «¿Y si no hay Dios?