embrutecimiento

embrutecimiento

s. m. Pérdida de la capacidad de razonamiento y de las facultades intelectuales se refugia en el embrutecimiento de una faena repetitiva y mecánica.
Traducciones

embrutecimiento

abbrutimento, imbrutimento
Ejemplos ?
La revolución, al abolir el gobierno y la propiedad individual, no creará fuerzas que actualmente no existan, pero dejará el campo libre a la expansión de todas las fuerzas, de todas las capacidades existentes, destruirá toda clase o agrupación interesada en mantener a las masas en el embrutecimiento y obrará de suerte que cada uno pueda ejercitar su influencia en proporción a su respectiva capacidad y de conformidad a sus pasiones y a sus intereses.
Jesucristo hablaba, pues, como un insensato al decir "que no nos acongojáramos por lo que habíamos de comer o de beber, y miráramos a las aves del cielo, las cuales no siembran ni siegan ni allegan en graneros porque nuestro Padre Celestial las alimenta". Pero al diario y exclusivo empleo del músculo se debe también el embrutecimiento de media Humanidad.
Habrá, bajo formas nuevas, la antigua opresión y la antigua esclavitud, y allí donde existe la esclavitud, están la miseria, el embrutecimiento, la verdadera materialización de la sociedad, tanto de las clases privilegiadas, como de las masas.
No, no queremos ya un dios que perturba la naturaleza, que es el padre de la confusión, que mueve al hombre en el momento en que el hombre se entrega a los horrores; tal dios nos hace estremecernos de indignación, y 31 Seguid la historia de todos los pueblos: nunca los veréis cambiar el gobierno que tenían por un gobierno monárquico, a no ser por el embrutecimiento en que la superstición los mantiene; siempre veréis a los reyes apuntalar la religión, y a la religión consagrar a los reyes.
A vosotros, los que ganáis míseramente el pan de cada día revendiendo el funesto licor que torna al hombre en fiera, paz. A ti, hombre de Estado o financista, que haces un río de oro de lo que es sangre y embrutecimiento y ruina, paz.
Por otra parte, debido a la vil « política de realidades », en virtud de la cual la burguesía alemana había soportado la reacción de 1849-1859 y era un simple espectador del embrutecimiento del pueblo, los obreros alemanes estaban demasiado « desmoralizados » para no aclamar a este salvador charlatanesco que les ofrecía llevarles, de un solo salto, a la tierra prometida.
Por abusivos y despóticos, por inflados y soberbios, por inhumanos y crueles, todos los portadores de sable son igualmente aborrecibles, desde el gran mariscal que llora lágrimas de cocodrilo al divisar el campo de batalla donde acaba de hacer morir a cincuenta mil desgraciados, hasta el cabo instructor que arroja una lluvia de palos sobre el humilde recluta por no haber adquirido el suficiente grado de embrutecimiento para convertirse en autómata de evoluciones militares.
Son muchos los que, piénsenlo con más o menos claridad, o díganlo con más o menos franqueza, todo lo fían al embrutecimiento del obrero; nuestra esperanza está en su cultura.
Por tanto, nada de legislación exterior y de legislación interior, pues por otra parte una es inseparable de la otra, y ambas tienden al sometimiento de la sociedad y al embrutecimiento de los legisladores mismos.
Se necesita una estudiada orientación de la producción de bienes, de la inversión de la fuerza de trabajo y de la distribución de las mercancías producidas, para evitar la exclusión amenazadora de fuerzas valiosas y productivas, y el empobrecimiento y embrutecimiento de grandes masas de población.
Desengañémonos al fin que los pueblos yacerán en el embrutecimiento más vergonzoso, si no se da una absoluta franquicia y libertad para hablar en todo asunto que no se oponga en modo alguno a las verdades santas de nuestra augusta religión, y a las determinaciones del gobierno, siempre dignas de nuestro mayor respeto.
La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo: si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.