embriaguez


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embriaguez

1. s. f. Estado producido por el alcohol cuando se bebe en exceso tuvimos que soportar su embriaguez durante toda la noche. borrachera
2. Estado, con pérdida de la serenidad o equilibrio, del que se siente extremadamente feliz y satisfecho por alguna cosa la embriaguez del éxito. indiferencia
NOTA: En plural: embriagueces

embriaguez

 
f. Turbación pasajera de las potencias por haber bebido alcohol en exceso.
Enajenación del ánimo.

embriaguez

(embɾja'γeθ)
sustantivo femenino
1. alteración de los sentidos por el exceso de alcohol Su embriaguez permanente lo llevó a la perdición.
2. desencanto excitación causada por un sentimiento de felicidad o satisfacción embriaguez de los sentidos
Sinónimos

embriaguez

sustantivo femenino
1 borrachera*, ebriedad, curda (col.), turca (col.), mona (col.), jumera (col.), humera (col.), chispa (col.), filoxera (col.), inebriación (medicina), pítima.

embriaguez:

turbaciónenajenación, excitación, exaltación, rapto, entusiasmo, arrebato,
Traducciones

embriaguez

опиянение, пиянство

embriaguez

ebrieco

embriaguez

cuite, ivresse

embriaguez

Trunkenheit

embriaguez

μέθη

embriaguez

醉酒

embriaguez

醉酒

embriaguez

drukkenskab

embriaguez

fylleri

embriaguez

SF
1. (= borrachera) → drunkenness
2. (= entusiasmo) → rapture, delight
Ejemplos ?
Y allí, su futuro verdugo, el pinche, se dedicaba a hacerle absorber tragos de aguardiente, alternando con él en la tarea. Poco a poco, la embriaguez se apoderaba de nuestro pavo.
II Sobre el jardín deshoja el mediodía su guirnalda de púrpura y de oro, mientras eleva el surtidor sonoro sus penachos de viva pedrería. Fermenta el aire la embriaguez del vino.
Suena la medianoche y despierta en el fondo del parque áulico Una aire melancólico, un sordo, lento y dulce aire De caza, tan dulce, lento, sordo y melancólico Como el aire de caza de Tannhauser Cantos velados de lejanos cuernos de caza, donde la ternura De los sentidos abraza el espanto del alma de los acordes Armoniosamente disonantes de la embriaguez; Y ya la llamada de las trompas se entrelaza de repente a unas formas muy blancas, diáfanas, y que el claro de luna las hace opalinas entre la sombra verde de las ramas: -¡Un Watteau soñado por Raffet!- Se entrelazan entre las sombras verdes de los árboles Con un gesto de decaído, lleno de profunda desesperación; Luego, alrededor de los macizos, de los bronces y de los mármoles, Muy lentamente bailan un corro.
-A los que pudiendo trabajar, prefieren la vergüenza de la mendicidad, o la del engaño y el petardo, al honor de una ocupación y profesión útil. A los que se dan a la embriaguez y al juego.
Semejantes a los coribantes, que no danzan sino cuando están fuera de sí mismos, los poetas no están con la sangre fría cuando componen sus preciosas odas, sino que desde el momento en que toman el tono de la armonía y el ritmo, entran en furor, y se ven arrastrados por un entusiasmo igual al de las bacantes, que en sus movimientos y embriaguez sacan de los ríos leche y miel, y cesan de sacarlas en el momento en que cesa su delirio.
Otro esclavo escanciador del vino, vestido a manera de mujer, lucha con los años; no le está permitido pasar de la mocedad, es empujado violentamente hacia ella; y alcanzada ya la talla militar, tiene el cuerpo liso, afeitado todo pelo, o completamente depilado; pasa la noche en vela, dividiéndola entre la embriaguez del señor y sus propios desórdenes, varón en el lecho y mocito en el convite.
Todos tienden ciertamente al gozo, pero ignoran donde se consigue el gozo grande y estable: uno lo busca en los convites y diversiones, el otro en la ambición y en un numeroso cortejo de clientes, el otro en la amiga, el otro en la vana ostentación de los estudios liberales y de las letras que no protegen de nada: todos estos están engañados embellecimientos breves y falaces, como la embriaguez, que paga con largo tiempo de tedio la loca alegría de una hora, como los aplausos y las aclamaciones del favor popular, con tan grandes angustias compradas y expiadas.
Otro, servidor del vino, vestido a modo de mujer, lucha con los años; no le está permitido que sea mayor que los niños, y es repelido; y llegado a la talla militar, tiene el cuerpo liso, rasurado de pelo, o completamente depilado (Séneca se refiere a los, o, que eran los esclavos favoritos que, a causa de su belleza, se mantenían por sus señores en una aparente juventud perpétua); el pasa la noche en vela, dividiéndola entre la embriaguez del señor y su gula, barón a la cama, joven al convite.
Digan, pues, aquellos a quien se manda que padezcan: «Para los tímidos y flojos son dignos de ser llorados los casos, no para nosotros, a quien Dios ha juzgado dignos de experimentar en nuestras fuerzas todo lo que la naturaleza humana puede padecer.» Huid de los deleites y de la enervada felicidad con que se marchitan los ánimos, a quien si nunca sucede cosa adversa que les advierta de la humana suerte, están como adormidos en una perpetua embriaguez.
No como el vulgo soez que da consigo en la calle, sino como el vulgo noble aristócrata, elegante. La embriaguez no le produce más efecto que alegrarle, dar más fuego a sus pasiones, y a sus palabras más sales.
Se dio a las mujeres sin control, a la embriaguez sin medida y a la molicie hasta que acabó por embrutecerse y de esta forma, descuidar su trabajo de espionaje.
El viento que arrastra la nube. ' /y El hombre que desafia al viento. ' " La embriaguez que aturde el hombre. ) El sueño que disipa la embriaguez.