embriagador

(redireccionado de embriagadoras)

embriagador, a

adj. Que embriaga perfume embriagador; sonrisa embriagadora. embriagante

embriagador, -ra

(embɾjaγa'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
que causa un estado de borrachera o éxtasis La atmósfera del mercado de frutos era embriagadora.
Traducciones

embriagador

intoxicant

embriagador

inebriante

embriagador

berauschende

embriagador

猛烈

embriagador

猛烈

embriagador

황홀

embriagador

ADJ [olor, perfume] → intoxicating; [vino] → heady
Ejemplos ?
chico frágil pero tenso, de veintidós años, que nunca terminó la secundaria pero mete a Joyce sin temor en sus erráticas y embriagadoras letras", y le compara con Holden Caulfield.
Colabora de una manera más regular con Glen Brown entre 1972 y 1977 (quien publicaría un LP de Tommy de modo confidencial bajo sello blanco en 1977) para el que graba las embriagadoras Tubby's Control y Harry meet Tommy.
C., el legendario druida Ceridwen está asociado en muchos poemas de Taliesin con calderos y preparaciones embriagadoras de cereal y hierbas.
Torrentes de luz se escapan de las grandiosas lucernas; brillan los limpios cristales; los diamantes centellean; se iluminan los tapices; resplandecen las diademas, y en todo el salón se aspiran embriagadoras esencias.
La salvia y el tomillo y el espliego deben, cuando las plantas los huellen, mandar al cerebro aquellas esencias embriagadoras que lo hacían soñar con mil imaginaciones de la mente, como dicen que hacen soñar con las huríes del edén los bebedizos árabes.
Al principio (confesaba Edgard) los colores y las formas eran bellos; la música, selecta y sublime; las fragancias, embriagadoras; la cocina y bodega, inauditas y cada cosa de por sí y todas juntas, admirables y únicas por su delicadeza y primor.
Vio que otras tantas anémicas como ella, llegaban pálidas y entristecidas, respiraban aquel aire, y luego se arrojaban en brazos de jóvenes vigorosos y esbeltos, cuyos bozos de oro y finos cabellos brillaban a la luz; y danzaban, y danzaban, con ellos, en una ardiente estrechez, oyendo requiebros misteriosos que iban al alma, respirando de tanto en tanto como hálitos impregnados de vainilla, de haba de Tonka, de violeta, de canela, hasta que con fiebre, jadeantes, rendidas, como palomas fatigadas de un largo vuelo, caían sobre cojines de seda, los senos palpitantes, las gargantas sonrosadas, y así soñando en cosas embriagadoras...
Incluso en la revolución soviética hubo descentrados que reclamaban más que lo que el momento permitía; es por eso que Lenin, en pleno combate, se expresaba as, refiriéndose a los verbalistas de la revolución: «La frase revolucionaria es la repetición de consignas revolucionarias que no guardan relación con las circunstancias objetivas de un momento. Consignas excelentes, estimulantes, embriagadoras, pero sin base, ésa es su esencia».