elegía

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elegía

(Del lat. elegia < gr. elegeia.)
1. s. f. POESÍA Composición poética lírica en que se lamenta la muerte de alguien o canta un tema solemne.
2. MÚSICA Pieza vocal o instrumental con carácter de lamento.

elegía

 
f. lit. Composición poética del género lírico en dísticos (héxametro y pentámetro o alternados). Originaria de la Jonia asiática, trataba los temas más diversos (guerreros, amorosos, fúnebres). En Roma prevalecieron los tonos fúnebres y nostálgicos. Recuperada por Garcilaso de la Vega durante el Renacimiento, fue adaptada a las lenguas modernas durante el s. XVIII.

elegía

(ele'xia)
sustantivo femenino
literatura composición poética lírica en que se lamenta un hecho negativo "Elegía ininterrumpida" es una obra de Octavio Paz
Traducciones

elegía

Elegie

elegía

elegy

elegía

elegie

elegía

elegia

elegía

Elegia

elegía

Елегия

elegía

SFelegy
Ejemplos ?
Siendo Fermín el encargado de cuidar los carneros y de repartirlos entre los puesteros, elegía de antemano los mejores y los mandaba para su majada.
Estas exhibiciones se efectuaban del modo siguiente: El 1.º de enero elegía el ayuntamiento los dos alcaldes que debían regir la ciudad en el curso del año, de entre los vecinos más notables, sin ser condición precisa nombrarlos del seno del ayuntamiento.
El Manco, ante el habitual numeroso auditorio, en los albores de una embriaguez elocuentísima, acompañado siempre de su inseparable don Teodomiro, lloraba una nueva elegía por la pérdida de nuestro glorioso imperio colonial.
Los abogados, quienes, a cuenta de las complejidades de nuestro sistema, eran casi la única clase competente para los asuntos públicos, eran especial y directamente dependientes del patrocinio de los grandes intereses capitalistas para su sustento." "Pero ¿por qué no elegía la gente cargos y representantes de su propia clase, quienes habrían prestado atención a los intereses de las masas?" "No había garantía de que hubieran sido más fiables.
-le contestó el secretario-, director de una sociedad filantrópica, caballero de Carlos III, por una oda dedicada al rey, socio honorario de todos los clubs revolucionarios de París, por una elegía a Marat...
Bueno, si nadie los elegía ni los nombraba, aun así seguramente debieron haber rendido cuentas ante alguien por la manera en que ejercían su poder del cual dependía el bienestar y la mismísima existencia de todos." "Al contrario, no rendían cuentas a nadie ni a nada, excepto a sus propias conciencias." "¡Sus conciencias!
En toda la música árabe, danza, canción o elegía, la llegada del duende es saludada con enérgicos "¡Alá, Alá!", "¡Dios, Dios!", tan cerca del "¡Olé!" de los toros, que quién sabe si será lo mismo; y en todos los cantos del sur de España la aparición del duende es seguida por sinceros gritos de "¡Viva Dios!", profundo, humano, tierno grito de una comunicación con Dios por medio de los cinco sentidos, gracias al duende que agita la voz y el cuerpo de la bailarina, evasión real y poética de este mundo, tan pura como la conseguida por el rarísimo poeta del XVII Pedro Soto de Rojas a través de siete jardines o la de Juan Calímaco por una temblorosa escala de llanto.
ELEGÍA I. Montano che nel sacro, e chiaro monte De las hermanas nueve coronado, Di allori, e palme la famosa fronte, En estilo tan dulce y delicado Cantasti un tempo, che ti fu di loro El señorío y el gobierno dado.
Cuando ve llegar a la muerte, el ángel vuela en círculos lentos y teje con lágrimas de hielo y narciso la elegía que hemos visto temblar en las manos de Keats, y en las de Villasandino, y en las de Herrera, y en las de Bécquer y en las de Juan Ramón Jiménez.
-Güeno -exclamó el Petaquero, sentándose a la sombra de un nogal, en tanto Joseíto elegía sitio también cómodo junto a él, y los caballos despuntaban algunos tiernos matujos-, vamos a ver pa qué es pa lo que necesitas tú de mi presona gitana.
Juan de Mena, puede compararse por la sublimidad de concepción que desplegó en su Laberinto, al autor de la Divina Comedia; y Manrique, en su bíblica elegía a la muerte de su padre, fue como el cisne de la poesía patria que entona al perecer un himno inmortal.
Así, cuando se elegía Rector de la Real y Pontificia Universidad de San Marcos, elección disputada á veces con ca- lor, ó se confería por oposición alguna cátedra, echábanse á pasear por las calles con banda de música, quemando cohetes y gritando:— /Víor el doctor fulano I—grupws de hombres y mu- jeres de la hez.