el sábado

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el sábado 
Ejemplos ?
Fuera de algún incidente con sus colegas labradores, que invadían su jurisdicción; del hastío de los días de lluvia, que lo relegaban en cuclillas frente a la pava, la tarea proseguía hasta el sábado de tarde.
Se marchó en volandas, se compró una nueva bata y se fue al bosque, donde se puso a componer un cuento. Debía estar listo para el sábado, y la cosa no es tan fácil.
El mayordomo contempló aquella ruina y no estimó en gran cosa la vida que quedaba en su peón. -¿Cómo está tu cuenta- preguntó otra vez. -Debo veinte pesos todavía... El sábado entregué... Me hallo enfermo grande...
Cuando llegaba el sábado, sus compañeros de labores, más grandes en edad que él, treinta años, el que menos, armaban una escandalosa tremolina.
Las viejas andan tras de ti como las moscas tras elpulque... Me cai de madre. El sábado te chupaste dos botellas de tequila y como si nada...
de trigo; una escuela de instruccion primaria, comun á ambos sexos, servida por el secretario de ayunt., sin mas dotacion que la retribucion ordinaria de los alumnos, satisfecha en granos, ademas de un cuarto el sábado, y de una igl.
Les dieron a los peruanos 24 horas para rendirse a fin de que Lima pudiera salvarse, y cuando el Cuerpo Diplomático fue a Miraflores el sábado en la mañana, muchos estaban esperanzados en que el problema podría solucionarse sin un nuevo derramamiento de sangre.
Ya habían ido dos veces y volvieron por tercera vez en la mañana del Sábado consiguiendo arreglar una tregua hasta el Sábado a medianoche, primero con Piérola y después con el General Baquedano.
Son muy bonitas y quizá le hubiese apetecido imitar a mi Alphonse. Una boda, dicen, trae otras... El sábado, con los jóvenes recién casados, estoy libre, y nos pondremos en camino.
Atiende un consejo que voy a darte: ¡Guárdate de tu madre! ¡Es capaz..., quién sabe de qué! Yo estaré de vuelta el sábado próximo. La ausencia del padre coincidía con la Semana Santa.
A pesar de la anemia, y acaso por la seguridad que da el dinero hasta a los mismos pequeñuelos, no es apático ni retraído; y, como casi no ha tratado niños de su clase, está ávido de altas relaciones. Así es que el sábado, día en que se da a conocer, se ha captado muchos amigos y camaradas a las primeras de cambio.
Era un verdadero brete cuando el Maestro determinaba que lo llevaran a misa: desde el sábado por la mañana tomaba la acuciosa el ajuar dominguero de la cama-carreta para devolverlo a la noche, aplanchadito y con todo el azul de Prusia que el caso exigía, y ella misma enfundaba las almohadas, tendía el rodapié bordado de ojetes, tapaba las pobres mantas con la histórica colcha de zaraza, en la cual se reproducía hasta por veinte veces "una señora montada en un caballo muy chisparoso", que era el encanto de los muchachos.