Ejemplos ?
"Por otra parte, ellas mismas sienten el vacío del aislamiento, ignorado que existe en la conciencia nacional y en los encargados de administrar la cosa pública, una verdadera obligación y tendencia a ocuparse de la solución de sus problemas; continúan como antes, aislados en los más remotos lugares del país adonde no ven llegar ni el influjo de la carretera, ni el beneficio del educador, ni siquiera el interés social del político honesto que trata de incorporarlos a la nacionalidad, mediante el despertar de su conciencia de hombres y mediante el cultivo de su inteligencia y el alivio de su situación precaria.
Somos recibidos amabilísimamente por el desterrado, y casi sentimos que el despertar venga a interrumpir aquellas interesantes ilusiones.
Este sueño provocó una interesante discusión que en la Revue Philosophique sostuvieron Le Lorrain y Egger sobre cómo y en qué forma era posible al durmiente acumular en el corto espacio de tiempo transcurrido entre la percepción del estímulo despertador y el despertar una cantidad aparentemente tan considerable de contenido onírico.
La crítica de que no hemos vivido o experimentado nada, sino que lo hemos pensado en una forma especial -soñando-, no surge hasta el despertar.
¡Qué risibles contradicciones puede soportar en el orden natural y social, hasta que la misma exagerada tensión del disparate trae consigo el despertar!
Es él quien imaginó dictarle la nota a Dreyfus; es él quien sonó estudiarla oculto bajo el hielo; es él a quien el comandante Forzinetti nos describe sosteniendo una linterna sorda y aproximándose al acusado dormido para luego lanzarle un torrente de luz a la cara y así sorprenderlo en su crimen durante la agitación producida por el despertar.
El acabar el Coloquio el licenciado y el despertar el alférez fue todo a un tiempo; y el licenciado dijo: —Aunque este coloquio sea fingido y nunca haya pasado, paréceme que está tan bien compuesto que puede el señor alférez pasar adelante con el segundo.
Hasta la última viñeta, que muestra el despertar de la niñera a consecuencia de los gritos del niño, no descubrimos que las siete anteriores representan las fases de un sueño.
De ahí hasta el despertar en la alcoba, con la cabeza apoyada en los almohadones y los ojos de Charvet fijos en los míos, no tengo recuerdo ninguno.
Del sueño y de la vigilia te diré que del sueño nace la vigilia y de la vigilia el sueño; que la generación de la vigilia al sueño es la somnolencia y la del sueño a la vigilia el despertar.
Más adelante justificaremos esta afirmación con respecto a los factores psíquicos que provocan el despertar y, desde luego, podemos ya hacerlo con relación al papel desempeñado por los estímulos exteriores objetivos.
De la luna quedaba sólo en el cielo una confusa bruma blanca. Leves franjas violadas tejían el despertar de la aurora. Al entrar los romeros por la carretera, en el maizal vecino, ante el inmenso ejército de cañas de maíz, el incomparable patricio maizalense, nuestro amigo el Manco, poseído de bélico ardor, gritaba con potente voz: -¡Firmes, soldados!