Ejemplos ?
Analizando los reductos esencialistas presentes en la dimensión económica, Laclau critica tres tesis del marxismo ortodoxo: La neutralidad de las fuerzas productivas: El trabajo, desde el marxismo, es reducido a un economicismo a través de la noción de mercancía, ello excluye la posibilidad de dar cuenta en el trabajo de procesos laborales no reducibles a la economía, los que justamente explican el no cumplimiento de la pauperización, de la no agudización de las contradicciones, la emergencia de la fragmentación social, la burocratización de los sectores medios, la emergencia de luchas sociales paralelas y diferentes a las de clase, etc.
Con frecuencia se censuraba en sus páginas el liberalismo como ejemplo máximo de degradación las doctrinas individualistas, la igualdad artificial entre los hombres, el economicismo y el internacionalismo.
Al regresar en 1900 Lenin de la deportación, contactó a varios grupos y líderes socialdemócratas que rechazaban el economicismo para proponerles la publicación de un periódico que pudiera articular la política del POSDR.
El haber sido educada en un ambiente rural, la cercanía a los campesinos más que al nuevo proletariado urbano y su preferencia por lo que consideraba socialismo moral de los socialrevolucionarios frente al economicismo impersonal de los socialdemócratas marxistas le hicieron unirse a los primeros.
En el ámbito de las ciencias sociales, Latouche ha desarrollado una crítica a la ortodoxia económica productivista capitalista, el economicismo y el utilitarismo relacionados con las nociones de desarrollo y progreso.
Sus tesis son críticas del eurocentrismo, el posmodernismo (en sus múltiples expresiones), el liberalismo, el reformismo, la metafísica del materialismo dialéctico en versión soviética y el economicismo, mientras defiende la filosofía de la praxis, la corriente dialéctica e historicista del marxismo latinoamericano y la teoría crítica del fetichismo.
Particularmente Polanyi arremente contra el marxismo en su versión vulgarizada, tanto en su degeneración a teoría conspirativa de la sociedad como construcción de una clase, como en la confusión entre el "economicismo" del interés monetario individual (más propio de las clases burguesas y que llevan a que el burgués, el propietario individual, ponga su propio interés por encima del de su clase como grupo) y la noción genuinamente marxista de los intereses sociales y culturales como funcionales a la relación socioeconómica del individuo con los medios de subsistencia material (aplicable a todas las clases) con independencia de si estos intereses están dirigidos al lucro personal (como se aplica particularmente a las clases burguesas).
Sin embargo, la interpretación del marxismo que hizo la corriente mayoritaria («ortodoxa») de la Segunda Internacional, fundada en 1889, acentuó los aspectos mecanicistas y materialistas del marxismo («economicismo») convirtiéndolo «en un dogma, que mediante el análisis de las relaciones productivas, era considerado capaz de prever, en sus grandes trazos al menos, el inexorable curso de la historia», que culminaría con la «inevitable victoria del proletariado» como consecuencia del desarrollo del propio capitalismo que llevaba consigo la progresiva concentración del capital en unas pocas manos y la creciente miseria de la clase obrera.
260 que consideraba un signo de la decadencia de la Francia revolucionaria, junto con sus escritos contra el economicismo en Rusia, hicieron que no participase en la polémica sobre el revisionismo de su antiguo amigo Eduard Bernstein, Ascher (1972), p.
Su principal preocupación ideológica durante el exilio fue el auge del economicismo, corriente influida por el revisionismo de Eduard Bernstein y la obra de otros teóricos de la socialdemocracia como Karl Kautsky, que defendía la necesidad de mejorar las condiciones de los trabajadores dentro del sistema capitalista por medios pacíficos.
En este artículo Ramonet aludía críticamente al paisaje ideológico posterior a la caída del muro de Berlín, en el que, según su opinión, el economicismo neoliberal se había erigido en el único pensamiento aceptable, monopolizando todos los foros académicos e intelectuales.
Denunciaba a la civilización como la forma social contemporánea que había que superar. En esta forma Fourier trascendía el economicismo de gran parte del pensamiento socialista de ese entonces y posterior.