eclecticismo


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eclecticismo

1. s. m. ENSEÑANZA, FILOSOFÍA Escuela filosófica que procura conciliar las doctrinas que parecen mejores o más verosímiles, aunque procedan de diversos sistemas.
2. Modo de pensar o de actuar del que, frente a doctrinas o soluciones extremas, adopta una posición intermedia o indefinida eclecticismo religioso.

eclecticismo

 
m. Método que consiste en reunir, procurando conciliarlas, opiniones sacadas de sistemas diversos y aun opuestos.
Cualidad del que admite diferentes géneros u opiniones.
fig.Solución que evite los extremos opuestos.
filos. Doctrina que concilia elementos diversos de otras filosofías. Está inspirado en un profundo antidogmatismo. Este término ya fue utilizado por Diógenes Laercio, y sirvió para clasificar muchas tendencias y filósofos de la Antigüedad.
Traducciones

eclecticismo

eclecticism

eclecticismo

Eklektizismus

eclecticismo

éclectisme

eclecticismo

Эклектизм

eclecticismo

Eclecticisme

eclecticismo

ecletismo

eclecticismo

Eklekticismus

eclecticismo

Eklekticisme

eclecticismo

Eklekticism

eclecticismo

SMeclecticism
Ejemplos ?
A lo que es hoy América Latina la influencia ilustrada llegó, como lúcidamente propuso José Gaos, bajo la forma de un “segundo eclecticismo”.
Puesto entre las dos artes, prefiero el cristianismo, porque es más espiritual; pero me seduce también el arte pagano y me seducen aún más las obras de aquellos artistas españoles que acertaron como ningunos a infundir el espíritu cristiano en la forma clásica. Esto parecerá eclecticismo; pero el eclecticismo está en nuestra constitución y en nuestra historia.
La filosofía del día es la negación de una filosofía completa existente, no de una filosofía completa posible, porque de otro modo la filosofía del día sería el escepticismo, sin excluir el eclecticismo mismo, porque de lo contrario sería reconocer una filosofía.
Despreciábamos esos petimetres que iban paquetes al aula una vez por mes, a hacer barullo en las clases de Larsen o Gigena, y que no leían sino el Balmes o el Gérusez, mientras nosotros nos alimentábamos de la médula de león del eclecticismo.
Esta reconciliación significaba, en política, el escamoteo de la libertad popular en provecho de la dominación burguesa, representada por el Estado monárquico y constitucional; en filosofía, la sumisión reflexiva de la libre razón a los principios eternos de la fe. Se sabe que esta filosofía fue elaborada principalmente por Cousin, el padre del eclecticismo francés.
El reconocimiento manifiesto en el reportaje, del liderazgo de Perón, ava­la consecuentemente la representación de Paladino como delegado personal y ese policlasismo desnudo en la que dos peronismos, uno mejor que otro, com­piten para demostrar cuál es el mejor, aunque sea contra el régimen, se podrá llamar de muchos modos: política pendular de Perón, policlasismo, oportunismo, etc., pero lo que queda perfectamente claro es el eclecticismo de una Ter­cera Posición que no es tal y que busca reacomodarse llamándose ahora socia­lismo nacional.
Del eclecticismo filosófico político del siglo anterior se pasa a la abierta defensa de las instituciones liberales y democráticas proclamadas por las revoluciones de Norteamérica y Francia.
Pero está claro que fue uno de los primeros en reconocer que la clave del eclecticismo estético reside en la armonía de todas las cosas verdaderamente bellas, sin tener en cuenta su época, su escuela o su estilo.
En materia filosófica se mostraba par­tidario del eclecticismo, es decir, tomaba lo que consideraba mejor de las distintas escue­las griegas.
utor: Viernes 10 de Julio de 1914, El DIA Tierras Públicas Para el que no ha abordado con detenimiento el estudio del magno problema de las tierras del Estado y se deja llevar por la aparatosa dialéctica del proyecto recientemente presentado por la Comisión de Códigos de la Cámara de Representantes, podría este tener, como así se deduce de la exposición de motivos, todos los prestigios de un mesurado y conveniente eclecticismo; pero a poco que se medite en el asunto, tomándose como base de razonamiento tan solo las encontradas teorías de carácter jurídico e histórico que se han incrustado en los anales parlamentarios, se advierte en el una parcialidad peligrosa.
Según Gaos, el eclecticismo de los siglos XVII y XVIII se extendió por Alemania, Italia, España y Portugal, hasta las colonias ibéricas de Ultramar, y fue un intento por conciliar la religión cristiana con la ciencia moderna.
De ahí había nacido el eclecticismo ilustrado por Cousín, sistema cuya vaguedad misma, cuya falta de doctrina fundamental, respondía maravillosamente a las vacilaciones intelectuales de la época.