Ejemplos ?
Ítem, se ordena y manda que (de la habiente) suciedad o estiércol se eche en el campo o en el río a donde le pueda llevar la corriente, como no sea a donde se coja agua y se lave ropa, y no se echen en los corrales y calles, so pena de que a su costa se hará limpiar, de diez pesos aplicados para el reparo de la Ciudad.
Y si no lo soy, que no me echen la culpa de los bombines si los hay por ahí, porque yo lo que creo es que si existen bombines esa es una inmoralidad, pero que si existen bombines y nadie los acusa por su nombre esa es otra inmoralidad (APLAUSOS).
¿Pero por qué le van a echar la culpa al que no la tiene? ¿O el hecho de haberme sacrificado aquí como el que más le da derecho a los demás a que me echen la culpa de todo?
Cosa soberbia. Como no le echen a perder con elogios tontos y malos ejemplos, ese chico tal vez sea una maravilla... Petra, a quien la alegría deslumbraba de modo que la hacía buena y no la dejaba sentir la envidia, se volvió sonriente hacia el rincón de Juana, que estaba como la grana, con la mirada extática, fija en D.
de todas las aldeas y echenlo al aldea do entendieren que meior lo soboltara. E do se aviniere la maior partida de aquellos. V. en aquel aldea echen aquel pecho y esto sea en prueva del escrivano. e los. V.
Temo que a pesar de su valentía, le suceda alguna desgracia solo entre los teucros, y que después los dánaos lo echen muy de menos.
En total a la fecha estamos con 30.262 trabajadores de las distintas ramas de la actividad, sosteniendo con dinero de recursos públicos esta actividad para que no echen la gente a la calle.
Herido en batalla sólo había uno: Yo me acerqué a conversar con él: Viéndome llegar se cuadró militarmente. Le interrogué: —¡Qué hay, muchacho? —Aquí, esperando que me echen a la calle. —¿Dónde te han herido?
Ítem, se ordena y manda que el Mayordomo de la Ciudad procure que los Propios vayan en aumento, procurando redimir los puestos que cumpliere(n) los censos que sobre los dichos Propios hubiere, y que no se echen otros sin licencia expresa de Su Majestad o quien en su Real nombre lo pudiere dar.
Como para el lector carece de importancia el texto latino, limilarémc á reproducir la traducción, suprimiendo apellidos, con el caritativo propósito de impedir que algunos de los descendientes (que no son pocos en Lima), de las familias favorecidas, se echen á golpear frailes y seducir monjas, en la certidumbre de que, si pecan en ello, ahí está la Bula que los absuelve.
No en balde nos llaman Manitas de oro. No creas que aguardaré a que mamá se muera, a que nos echen de esta casa y perdamos nuestra única esperanza de salvación.
Esa es la rescoldera que a usté le pica; pero por más pedriques que echen en Miranda y más velas que pongan a los Mártiles, San Pedruco el nuestro los ha de echar a pique.