echador

(redireccionado de echadora)

echador, a

1. adj./ s. Que echa o arroja algo.
2. OCULTISMO Persona que practica la cartomancia.
3. s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona encargada de echar el café y la leche en las tazas, en cafeterías, bares y otros locales.
4. adj./ s. Méx., Cuba, Venez. Se aplica a la persona que fanfarronea o que hace alarde de lo que no es.

echador -ra

 
adj.-s. Que echa o arroja.
m. Mozo de café encargado de llevar las cafeteras y echar el café y la leche en las tazas.
Traducciones

echador

A. ADJ (CAm, Méx) → boastful, bragging
B. SM/F
1. echador(a) de cartasfortune teller
2. (CAm, Méx) (= presumido) → boaster, braggart
Ejemplos ?
La echadora de cartas predice que las cosas pueden empeorar si los Waldner tienen otra hija, lo cual reduce las posibilidades de Zdenka de encontrar una historia amorosa con final feliz.
Bruño, Col. Altamar. Madrid, 1990. --- Placa de Plata (150.000 ejemplares vendidos) El caso de la echadora de cartas, Ed. Edelvives. Col.
Somete por puro capricho a los vecinos a la iomposición de no utilizar la azotea. Seca y arisca. Doña Nieves, echadora de cartas. Egoísta, trafullera y colérica.
Hace muchos años, una inquietante echadora de cartas, predijo a un joven César Quintana un futuro brillante:: “La suerte te acompañará durante veinticinco años.
El comisario aparece más tarde con algún disfraz extraño- bombona de butano, echadora de cartas gitana o incluso una gárgola de casa de Gadget-.
Las indias, sobre todo, venían desde largas distancias y le pagaban un peso por consulta. En Lima hay bobos que, por parecerse a Napoleón el Grande, pagan cuatro soles a la echadora de cartas.
Napoleón, el que repartía tronos como botín de guerra, recordaba al dar una batalla la brillantez del sol de Austerlitz, y aun es fama que se hizo decir la buenaventura por una echadora de cartas (Mlle.
Ahi esta, i ra no dejarme por mentiroso, en dos 6 tres de los diarios Lima, el aviso de una adivina, echadora de cartas, alge- C/S TRADICIONES brista de voluntades y propinadora de menjurgcs y panaceas, sin que la Policia ni la Facultad de Medicina pongan coto al libre ejercicio del embaucador y funesto charlatanismo.