ecúmene

ecúmene

s. f. Conjunto de la Tierra habitada por la humanidad y la que es apta para ello.

ecúmene

 
m. geog. Parte de la Tierra en que hay seres vivientes.
Ejemplos ?
Heródoto, en el libro III de su Historia, narra acerca de un pueblo de etíopes longevos que habitaban en la costa del sur de Libia, en la extremidad meridional de la ecúmene (el mundo conocido).
Su filosofía es la acumulación y el desarrollo del conocimiento con un objetivo democratizador y no lucrativo, desde un punto de vista descolonizador. Su nombre viene de Ecúmene, que significa mundo.
Son una de las más importantes pese a la poca información que se sabe de ella. Los Forerunners eran una avanzada especie cuyo imperio, Ecúmene, se extendía en gran parte de la Vía Láctea.
El mundo griego de la Antigüedad conoce con ese nombre los límites del Ecúmene, del griego oikumene (oιkoυμενη) o «mundo conocido»: al oeste, Iberia la península; al este la Iberia caucásica, pues el mismo Estrabón también llamaba iberos a otro pueblo en la actual Georgia.
Hasta una fecha reciente la ecúmene coincidía más o menos con las tierras cultivables y utilizables para la agricultura y el pastoreo.
C. o el mapamundi de Claudio Ptolomeo, que es un mapa del mundo conocido (Ecúmene) por la sociedad occidental en el Siglo II d. C.
Conocido en la antigüedad griega como Río Fasis (en griego: Φάσις), fue mencionado por primera vez por Hesíodo en su Teogonia (l.340); con posterioridad escritores como Heródoto ("Los Nueva Libros de la Historia") Apolonio de Rodas (Argonauticas 2.12.61), Virgilio (Geórgicas 4.367) y Elio Aristides (Ad Romam 82), considerándolo como el límite más oriental de los mares navegables. Platón en su Fedón menciona el río como la frontera habitada del mundo o Ecúmene.
La mitología grecolatina ubicaba en el entorno de las Canarias, situadas “más allá de las Columnas de Hércules”, en el Océano Tenebroso, en los límites del mundo conocido (“la Ecúmene”), muchos de los relatos fantásticos de su tradición.
n la antigüedad clásica, Océano (en griego antiguo Ώκεανός Ōkeanós u Ωγενος Ōgenos, literalmente 'océano'; en latín Oceanus u Ogenus) se refería al Océano Mundial, que los griegos y romanos pensaban que era un enorme río que circundaba el mundo. Más precisamente, era la corriente de agua marina del ecuador en la que flotaba el ecúmene (οἰκουμένη oikoumene).
Son las tierras que no pertenecen a la ecúmene o sea que no están habitadas, como: las regiones polares, la alta montaña y alguna selva tropical que es recorrida por cazadores y recolectores que no utilizan el fuego.
Una segunda tradición que puede denominarse territorial o corológica más cercana a la Historia y a la política. La Tierra se entiende entonces no como un cuerpo celeste sino como ecúmene, como espacio habitado.
Se centraba en el conocimiento ideográfico de los diversos lugares que componían esta ecúmene, describiendo sus características físicas, culturales y en general todo elemento que fuera curioso o notable.