duque

(redireccionado de duquesas)

duque, sa

(Del fr. ant. duc < lat. dux, guía, conductor.)
1. s. Título nobiliario inferior al de príncipe y superior a los de marqués y conde.
2. Persona que tiene este título.
3. s. m. Antiguo carruaje de dos plazas.
4. HISTORIA Primera dignidad de la jerarquía señorial, en la organización feudal.
5. INDUMENTARIA Y MODA Pliegue que se hacían las mujeres en el manto, prendiéndolo en el pelo y echando hacia atrás las puntas.
6. duque de alba NÁUTICA Conjunto de pilotes sujetos por un zuncho de hierro que se clavan en puertos y ensenadas y sirven para amarrar las embarcaciones.
7. gran duque ZOOLOGÍA Denominación genérica de distintas especies de búho.

duque

 
m. En la organización feudal, primera dignidad de la jerarquía señorial.
Soberano de ciertos estados.
Título nobiliario inferior al de príncipe y superior a los de marqués y conde.
gran duque Título que en Alemania se daba a algunos príncipes soberanos, y en Rusia a los hijos del emperador.
zool. Especie de búho.

duque, -quesa

('duke, -'kesa)
sustantivo masculino-femenino
1. título de nobleza inferior al de príncipe y superior al de marqués El archiduque está por encima del duque.
2. persona que tiene este título nobiliario Nos visitan los duques de Windsor.
Traducciones

duque

duke, duke/duchess

duque

дук, херцог

duque

Herzog

duque

duque

duque

duca

duque

Duke

duque

杜克

duque

杜克

duque

הדוכס

duque

デューク

duque

듀크

duque

Duke

duque

A. SM/Fduke/duchess
B. SM (Orn) (tb gran duque) → eagle owl
Ejemplos ?
Aunque trata a duquesas...
¡Neomisticismo de Tolstoi, teosofismo occidental de las duquesas chifladas, magia blanca del magnífico poeta cabelludo, de quien París se ríe, budismo de los elegantes que usan monóculo y tiran florete; culto a lo divino, de los filósofos que de struyeron la ciencia, culto del yo, inventado por los literatos aburridos de la literatura; espiritismo que crees en las mesas que bailan y en los espíritus que dan golpecitos, grotescas religiones del fin del siglo XIX, asquerosas parodias, plagios de los antiguos cultos, dejad que un hijo del siglo, al agonizar éste, os envuelva en una sola carcajada de desprecio y os escupa a la cara!
Apoyado en el antepecho que separa el paseo de los palcos, contemplaba todos los viernes a su sabor aquella hermosura célebre, como los verdaderos amantes de la pintura acuden uno y otro día al Museo a contemplar horas y horas, en silencio, una maravilla del pincel de Velázquez o quien sea el pintor favorito. Fernando llegaba a los treinta, y mirando atrás, no veía en sus recuerdos aventuras en que figurasen duquesas.
Logré que los compatriotas que honran a la Tierra con su ciencia, Serrano el filólogo y Mendoza el estadista, dejaran su encierro claustral para asomarse aquí por unos instantes. Duquesas vejanconas de tantísimas campanillas y retumbantes nombres...
tan locas Por las cosas más opuestas, Como enanos por caballos, Y robustos por recetas, Y jorobadas por bailes, Y los pobres por apuestas, Y duques por bailarinas, Y por payasos, duquesas.
Luis, influido por el sitio, pensaba en Goya y en las duquesas graciosas y atrevidas que, vestidas de majas, venían a sentarse bajo aquellos árboles, con sus galanes de capa de grana y sombrero de medio queso.
No tendría jamás un esposo como Marcelo, ni extendería su mantilla sobre la aterciopelada baranda de un palco, mientras centellean los diamantes en las orejas de las duquesas y los violines ante el proscenio chirrían suavemente.
Dijeron la verdad, pues pocos días después el hijo del rey mandó publicar a son de trompeta que se casaría con aquella a cuyo pie se amoldase exactamente la chinela. Se comenzó por probarla a las princesas, luego a las duquesas y después a todas las señoritas de la corte.
«Las duquesas de Alcalá y de Béjar, se honraron en amortajar con sus propias manos el pobre cuerpo que había conservado tan heroica alma.
Venía luego la sociedad de las duquesas, ¡estaban pálidas!; se levantaban a las cuatro; las mujeres, ¡pobres ángeles!, llevaban encaje inglés en las enaguas, y los hombres, capacidades ignoradas bajo apariencias fútiles, reventaban sus caballos en diversiones, iban a pasar el verano a Baden, y, por fin, hacia la cuarentena, se casaban con las herederas.
Hoy, ya Rey, abrió su corte a cuanto ilusorio y grande quiso con sus Reales culpas de las suyas escudarse Vinieron aventureros sin más haber que su sable, y vinieron cortesanas que allá en países distantes fueron nobles y duquesas de Real solar y Real sangre, a quien echan de su patria opiniones populares; vinieron monjes robustos, todos rectores y abades, de costumbres de gran peso y profesión impalpable.
Había visto en la Vaubyessard duquesas menos esbeltas y de modales más ordinarios, y abominaba de la injusticia de Dios; apoyaba la cabeza en las paredes para llorar; envidiaba la vida agitada, los bailes de disfraces, los placeres con todos los arrebatos que desconocía y que debían de dar.