duma

(redireccionado de dumas)
Búsquedas relacionadas con dumas: Alexandre Dumas

duma

(Voz rusa que significa consejo.)
s. f. HISTORIA Asamblea de la Rusia del antiguo régimen.

Duma

 
C. de Siria, en la prov. de Damasco; 51 337 h.

Duma

 
f. hist. Asamblea consultiva rusa creada por el zar Nicolás II a raíz de los acontecimientos de 1905. La Revolución de 1917 puso fin a su existencia.
Traducciones

duma

duma
Ejemplos ?
Alejandro Dumas ha creído buenos todos los medios para llegar a su fin, y se ha valido en esta composición de algunos tan originales, tan nuevos y tan verdaderos, que ha impreso a su obra el sello del genio.
La inteligencia ha sido en todos tiempos la reina del mundo, y ha vencido las preocupaciones. Pero si acudimos a la sociedad moderna, de quien se queja todavía Dumas, ¿dónde cabrán los ejemplos?
A excepción de un ausente, que era el oficial de policía, en aquella covacha taciturna todos holgaban con vagancia dulce, con ocios que se paseaban de las novelas de Dumas al reconfortante sueño de las siestas y al amable chismorreo del atardecer.
Considerando bajo este punto de vista esta creación, desaparecen las acusaciones hechas por algunos a Dumas acerca de la extremada venganza de Ethelwood; estos críticos no consideran que el objeto del poeta no es pintar a una mujer ambiciosa, a un rey déspota, a un marido ofendido.
Yo comencé una vez a leer una novela que se llama como esta iglesia, y no seguí porque no entendía nada. ¿Tú has oído hablar de ella?... Creo que es de Dumas. Resucitó con mi amor.
Durante los siete años de colegio y los dos más en que permaneció repasando lo que había estudiado, como escribía a sus padres, aprendió a hablar algo en francés y tal cual frase en latín: de historia, sabía la de las novelas de Dumas; muy poco de filosofía y menos de geografía; tenía bonita letra con mala ortografía; pero en cambio, según él, era profundo en el arte de gobernar a los pueblos, y sabía con perfección fabricar por mayor versos frenéticos y horripilantes, es decir, puntos suspensivos, exclamaciones aisladas y puntos de admiración con intermedios de apóstrofes e interjecciones elocuentes.
La Tradición es la fina tela que dio vida á las bellí- íimas mentiras de la novela histórica, cultivada por Walter Scott en Inglaterra, por Alejandro Dumas en Francia, y por Fernández González en España.
No hay en el mundo una figura más romántica y marcial, ni que despierte tanto interés entre los amigos y los enemigos de la democracia, como la del soldado estadista cuyas aventuras, cuando joven, superaban a las descritas por Dumas en sus obras, y cuya energía en el Gobierno ha convertido al pueblo mexicano de revoltoso, ignorante, paupérrimo y supersticioso, oprimido durante varios siglos por la codicia y la crueldad españolas, en una nación fuerte, pacífica y laboriosa, progresista, y que cumple sus compromisos.
Lo mismo he visto honrado casi en apoteosis el busto del desterrado Víctor Hugo que el del más acérrimo poeta imperialista; lo mismo se vende allí la novela del disolvente Sue, que la del peregrino Octavio Feuillet; lo mismo pasea en coche y tiene hotel y quintas de recreo, a expensas de su pluma, Alejandro Dumas, que Victoriano Sardou.
Las aventureras damiselas de Walter Scott; los castísimos amantes de Bernadino de Saint Pierre; las altivas e independientes heroínas de Jorge Sand; las perseguidas y galantes reinas de Dumas, les tenían devanados los sesos a ambas hermanas.
Escribí a mi madre, vinieron los "Veinte años después", "El Vizconde de Bragelomne", que me costó lágrimas a raudales; un "Luis XIV y su siglo", también de Dumas, crónica hecha sobre las memorias del tiempo -cuyo único defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a D'Artagnan, principal personaje de la época, en mi concepto-, y multitud de novelas españolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos por alfileres, y de algunos de cuyos títulos me acuerdo todavía, aunque después no los haya vuelto a ver.
Por medio de canjes y razzias en mis salidas de los domingos, más o menos autorizadas por los parientes que tenían bibliotecas, todo Dumas pasó, Fernández y González (¡un saludo al Cocinero de Su Majestad, que cruza mi memorial!), Pérez Escrich, que había ya ofendido el sentido común y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad de novelas que no recuerdo ya.