dueña


También se encuentra en: Sinónimos.

dueña

(Del lat. domina.)
1. s. f. Mujer propietaria de una cosa la dueña del prado les dio permiso para acampar.
2. RELIGIÓN Monja o beata que vivía en comunidad y solía ser mujer principal.
3. OFICIOS Y PROFESIONES Ama de llaves, mujer viuda que había en las casas principales y se encargaba de dirigir a las criadas.

dueña

 
f. Mujer que tiene el dominio de una cosa.
Monja o beata que vivía en comunidad y solía ser mujer principal.
Sinónimos

dueña

sustantivo femenino
Traducciones

dueña

mistress

dueña

milenka

dueña

elskerinde

dueña

Geliebte

dueña

rakastajatar

dueña

ljubavnica

dueña

女性の愛人

dueña

dueña

pani

dueña

amante

dueña

älskarinna

dueña

อนุภรรยา

dueña

metres

dueña

tình nhân

dueña

情妇

dueña

SF (= encargada) [de casa] → housekeeper; [de doncellas] → duenna
Ejemplos ?
Así pues, con la mayor educación del mundo, con aire sausfecho y el sombrero en la mano –meditando incluso un madrigal para la dueña de la casa–, entré sonriente y me encontré, directamente, ante una especie de sala de techo acristalado, desde donde caía el día, lívido.
Durante sus años de casado esta terrible preocupación de la sirvienta había constituido una de sus angustias periódicas. Las muchachas llegaban y se iban, como lo hemos dicho, sin decir por qué, y esto cuando había una dueña de casa.
Y a querer también, hubiera podido vengarse Rosario de su marido, que como dueña y señora que era de su cuerpo gentil y lleno de tentadoras arrogancias, de ojos oscuros, grandes y acariciadores; de pelo rubio y abundantísimo, de tez ligeramente atezada y, además, de una cara llena de ángel y de rocío, de una voz grata y rítmica, fueron muchos y de los de más cartel los mozos del barrio que habíanse dedicado a cimbelearla sin lograr elevar sus pendones en la inexpugnable fortaleza.
Había portafolios abiertos, papeles desplegados junto a cada uno de ellos. Y me di cuenta entonces de que la dueña de la casa, con cuya acogedora cortesía había contado, no era otra que la Muerte.
Fue una suerte que no tardase más, pues la cuba había gastado casi todo el pico de la dueña, a fuerza de pregonar todo lo que encerraba en su interior, echada siempre de un lado; y se disponía justamente a volverse para empezar a contar por el lado opuesto, cuando entró el duende y le quitó el pico; pero en adelante toda la tienda, desde el cajón del dinero hasta la leña de abajo, formaron sus opiniones calcándolas sobre las de la cuba; todos la ponían tan alta y le otorgaban tal confianza, que cuando el tendero leía en el periódico de la tarde las noticias de arte y teatrales, ellos creían firmemente que procedían de la cuba.
-Señor Kisserup -dijo la mujer -, ya que se presenta la oportunidad, voy a enseñarle algo que no he mostrado a ningún alma viviente, y mucho menos a mi marido: mis ensayos poéticos, mis pequeños versos, aunque hay algunos bastante largos. Los he llamado «Confidencias de una dueña honesta».
Más de un año estuvo flotando al azar, ora hacia el Norte, ora hacia Mediodía, a merced de las corrientes marinas. Por lo demás, era dueña de sí, pero al cabo de un tiempo uno llega a cansarse incluso de esto.
Dio el rey con la espantosa madriguera ausente el Ogro aún de aquella estanza. La dueña al verlo, le gritó: --¡Ve fuera! ¡Mísero tú, si el Ogro aquí te alcanza!-- --Me alcance (dijo) o no, me salve o muera, no hay modo de que más tenga bonanza.
Oh Latonia, del grandísimo Júpiter grande progenie, a quien su madre cerca de la delia oliva nacida dejó, de esos montes la dueña para que fueras, y sus espesuras verdeantes, y sotos recónditos, y caudales sonantes.
El ejército está constituído para defender las leyes y las instituciones, no para servir de pedestal a las tiranías; y por eso el ejército, que es argentino, y por lo tanto patriota, al ser hollados los fundamentos de la nacionalidad, al contemplar menospreciadas las libertades y suspendidas todas las garantías, al ver mancillado cuanto más noble y más digno y más santo conservan los códigos del país, al vislumbrar la ruina moral y económica de la República, precipitada por un hombre y una camarilla dueña y señora de vidas y haciendas, se levantó en cumplimiento de su deber y fué a la lucha a pelear ya morir por la causa del pueblo, que eran su causa: por la ley y por la libertad !
La otra, una dueña que andaba sin ruido, sale detrás, pero a los pocos momentos vuelve, y con la mano asomada apenas bajo el manto, hace una seña a Volfani: Volfani se levanta y la sigue.
Pero aunque a mí de noche me huellan las plantas de los divinos, la luz, sin embargo, a la cana Tetís me restituye 70 (con el perdón tuyo confesar esto se pueda, Ramnusia virgen, pues yo no por nigún temor la verdad encubriré, ni si a mí con hostiles palabras me atacan las estrellas para que lo recóndito de mi verdadero pecho no revele), no de estas cosas tanto me alegro, cuanto estar yo separada siempre, 75 estar separada yo de la cabeza de mi dueña, me crucifica, con quien yo, mientras virgen otrora fue, de todos los ungüentos privada, humildes esencias bebí.