dormida


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dormida

1. s. f. Acción de dormir durante la dormida les robaron todo lo que llevaban en el cofre.
2. ZOOLOGÍA Estado por el que pasa cuatro veces el gusano de seda hasta que se encierra en el capullo.
3. Sitio donde pasan la noche algunos animales.
4. Amér. Merid. Lugar donde se pernocta.

dormida

 
f. Estado por que pasa cuatro veces el gusano de seda hasta que se encierra en el capullo.
Paraje donde pasan la noche ciertos animales.
Sueño.
Sinónimos

dormida

sustantivo femenino
Traducciones

dormida

dormita

dormida

자고

dormida

SF (LAm)
1. (= sueño, descanso) → sleep
2. (por una noche) → overnight stop
Ejemplos ?
Al llegar a este punto, Alicia empezó a sentirse medio dormida y siguió diciéndose como en sueños: «¿Comen murciélagos los gatos?
Rompe el tuyo al instante, si estás dormida; sal a dar con tus ojos luz a mi vida; ¡sal, mi tesoro, para que yo te diga cuánto te adoro!
Dice el hombre que cuenta la historia Que en la noche dormida se oyeron Tremolar plateado de alas Que en sus ondas llevóse el silencio.
Emperatrices ha habido muchas; pero sus nombres protocolarios no despiertan en las almas las románticas resonancias que el de esta viejecita dormida.
Había un chiquillo de siete años que era el pecado. Estando yo dormida me metió un palo de punta por este ojo y me lo echó fuera...
nero de 1919 (Granada) La lluvia tiene un vago secreto de ternura, Algo de soñolencia resignada y amable. Una música humilde se despierta con ella Que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Alfredo anda por la calle y todo lo repara, lo desintegra y lo ordena según el sistema que él prefiere, como si el mundo que lo rodea fuera una maquinaria antigualla y dormida que precisara tornillos, bielas y movimiento.
¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman Y eres sobre el piano dulzura emocionante, Das al alma las mismas nieblas y resonancias Que pones en el alma dormida del paisaje!
Los sátiros y ninfas de las antiguas fontanas parecen estremecer sus bronces con palpitaciones de carne viva en esta luz misteriosa; ríe el mármol de la Venus y los amorcillos al deslizarse por su pálida superficie los estremecimientos de la brisa, acompañados de un cabrilleo de resplandores y movibles sombras; refléjanse invertidas en la dormida agua de los grandes tazones las desnudeces mitológicas, las canastillas de flores de piedra, como adornos de mesa, de blanco biscuit, montados sobre bases de veneciano espejo.
A medianoche oyeron sus pasos, luego la caída de las botas en el piso de tablas, y la luz se apagó. Los perros, entonces, sintieron más próximo el cambio de dueño, y solos al pie de la casa dormida, comenzaron a llorar.
Rosalía parecía dormida; sus cabellos encrespábanse como un reluciente oleaje alrededor de su cabeza; la muerte había devuelto a su rostro la belleza que amortiguaran horas antes las contracciones del dolor, y una serenidad que tenía algo de celeste beatitud, enseñoreábase de aquella faz que con los grandes ojos entornados parecía como sumida en un a modo de plácido sopor; sus manos, cruzadas sobre el pecho, oprimían el blanco escapulario que le llevara don Leovigildo minutos antes, y los tallos de algunas flores, cuyo blancor competía con el del sudario que envolvía modelándolas sus formas rígidas y descarnadas.
La muchacha reclinaba la cabeza sobre la maceta, y el elfo de la rosa solía encontrarla allí dormida; entonces se deslizaba en su oído y le contaba de aquel anochecer en la glorieta, del aroma de la flor y del amor de los elfos; ella soñaba dulcemente.