doquier


También se encuentra en: Sinónimos.

doquier

adv. Dondequiera, en cualquier parte.
NOTA: También se escribe: doquiera

doquier, -ra

 
adv. l. Dondequiera.

doquier

(do'kieɾ)
adverbio
en todos lados, en todas partes Doquier había personas.
por todas partes, por todos lados Por doquier puedes encontrar un teléfono público.
Sinónimos

doquier

Traducciones

doquier

überall

doquier

partout

doquier

везде

doquier

overal

doquier

في كل مكان

doquier

навсякъде

doquier

všude

doquier

overalt

doquier

kaikkialla

doquier

בכל מקום

doquier

överallt

doquier

ADV por doquier (frm) → all over, everywhere, everyplace (EEUU)
Ejemplos ?
Entonces, cual con su aflato matutino el céfiro estremece el plácido mar y suscita proclives olas, 270 la Aurora al surgir por los umbrales del errante Sol, las cuales, tardamente primero, por su clemente soplo empujadas avanzan y levemente suenan con el plañir de la carcajada, tras ello, el viento al crecer, más, más se incrementan, y, con la purpúrea luz, de lejos nadando, refulgen: 275 así entonces del vestíbulo abandonando los regios techos a su casa cada uno con errante pie por doquier se retiraban.
La lluvia que penetraba Por los techos derruidos Tenía ya enmohecidos Los aposentos doquier; Y en los viejos paredones Las vigas, fuera de asiento, Amagaban de un momento A otro momento caer.
Y vio que había en el techo Una escarpia asegurada, Y en el arcón, enrollada, Miró la cuerda fatal; Y desplegándose toda Su existencia ante sus ojos Su insensato le dio enojos Panorama criminal. No había en él más que juegos, Pendencias y desafíos, Disolutos amoríos, Y crímenes por doquier.
La destrucción final de la tierra se operaría por intervención del fuego; así lo enseñaban con un brío que imponía convicción por doquier; y el que los cometas no fueran de naturaleza ígnea (como todos sabían ahora) constituía una verdad que liberaba en gran medida de las aprensiones sobre la gran calamidad predicha.
La vida desbordábase en aquellos lugares; gritaban, reían, chusqueábanse todos al unísono, en medio de aquel ambiente caldeado y bajo un cielo de abrasadora brillantez; los hombres más graves, panzones y sesudos, buscaban las posturas más cómodas a la sombra de los caprichosos edificios; la gente moza discurría por doquier en animado bulle bulle; de vez en cuando algunos jabegotes, de desnuda y hercúlea pantorrilla y pie extraño siempre a toda clase de cautiverio, porteaban a tal o cual saladero, ora un jaquetón de acerado matiz y de enormes dimensiones, ora alguna brótola o pescada capaz de hacerle la boca agua al menos gastrónomo de todos los nacidos.
Todos los habitantes de la ciudad se habían enterado de la llegada de un nuevo pretendiente a la mano de la princesa, y una gran congoja reinaba por doquier.
-No hay medio de que me quede aquí, Alcibíades, exclamó Agatón; quiero cambiar de sitio para oírme elogiar por Sócrates. -He aquí lo que siempre sucede, dijo Alcibíades. Doquier se encuentre Sócrates, su único sitio está al lado de los jóvenes.
Y se piensa en la buena noche que los envuelve... Por doquier explotan geiseres de risas y rasgan con su sonoridad el sosiego nocturnal.
Sirva todo, no sólo a dirigir la índole tierna de tu hijo al bien, que en desunión eterna está con la ambición y la mentira, sino a purificar en algún modo el aire infecto que doquier respira.
Unas pocas, las que quieras, de palabras: más afligidas que las lágrimas de Simónides. 39 Egnacio, porque cándidos dientes tiene, los hace brillar todo el tiempo, por doquier.
Si urbano fueras, o sabino, o tiburtino, o un gordo umbro o un obeso etrusco o un lanuvino moreno y dentado o un transpadano –para los míos también tocar–, o quienquiera que puramente se lavase los dientes, aun así, que los hicieras brillar tú todo el tiempo, por doquier, yo no querría: pues, que una risa inepta, cosa más inepta ninguna hay.
A él, lejos, desde el alga, con afligidos ojillos la Minoide, 60 pétrea, como la efigie de una bacante, escudriña, ay, escudriña, y en las grandes olas de las angustias fluctúa, sin retener en su flava cabeza la sutil mitra, sin proteger velado su pecho con su leve atuendo, sin ligar con la torneada faja de leche sus pechos, 65 lo cual todo, resbalado de entero su cuerpo por doquier, de ella ante los pies, con los flujos de sal jugaban.