donaire

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donaire

(Del lat. donarium.)
1. s. m. Característica de la persona que habla y escribe con gracia, habilidad y discreción con donaire nos relató la escena. garbo
2. Chiste o dicho gracioso su prosa estaba llena de chascarrillos y donaires. broma
3. Gallardía, buen porte, elegancia andaba con mucho donaire. prestancia

donaire

 
m. Discreción, gracia.
Chiste o agudeza.
Gallardía, soltura de cuerpo.

donaire

(do'najɾe)
sustantivo masculino
1. torpeza gracia y discreción en la manera de actuar y hablar Nos relató lo sucedido con donaire.
2. sosería ocurrencia o dicho gracioso Estoy harto de sus gracias y donaires.
Sinónimos

donaire

sustantivo masculino
1 discreción, gracia*, donosura, gracejo, ángel*, salero, sal. desgracia.
Discreción, gracia y donosura se refieren al modo de decir, moverse o hacer algo. Gracejo, solo al modo de hablar o escribir, y envuelve matiz festivo.
Traducciones

donaire

wit, witticism

donaire

Grace

donaire

SM
1. (al hablar) → wit
2. (al moverse) → grace, elegance
3. un donairea witticism
dice muchos donaireshe's terribly witty
Ejemplos ?
La cordobesa, por último, adorna su discurso con mil figuras é imágenes, le salpimenta de donaires y chistes, y le anima con el gesto y el manoteo.
Publio, más vehemente que los ingenios trágicos y cómicos, todas las veces que dejó los disparates mímicos y los dicterios y donaires concernientes al vulgo, entre otras muchas cosas dignas de la gravedad y escena trágica, dijo: «A cada cual puede suceder lo que puede suceder a alguno» El que depositare en su corazón esta sentencia y atendiere a los males ajenos (de que cada día hay tanta abundancia) y conociere que tienen libre el camino para venir a él, este tal se prevendrá antes de ser acometido.
--¡Señor don Gabriel, al orden! --Sí..., sí, voy al orden, pues ni mi historia ni la controversia pendiente se prestan a chanzas ni donaires.
Alguna vez di yo a Aristófano materia de entretenimiento, y toda aquella caterva de poetas cómicos derramó contra mí sus venenosos dicterios y donaires; y mi virtud se ilustró con lo que ellos pretendieron herirla, porque le está muy a cuento el ser desafiada y tentada; y ninguna conocen cuán grande sea, como los que desafiándola experimentaron su valentía.
A los más fuertes varones tú, débil mujer enseñas a sufrir, y de constancia eres sublime maestra: del propio mal olvidada, ajenos malos consuelas; y cuando oyes de los tuyos los ayes y las querellas, con relatos apacibles con donaires los alegras, y queja y llanto prohíbes y regocijos ordenas: siendo el último prodigio de la humana fortaleza que todos sientan tus males y tú sola no los sientas.
Al fin, acompañando a mi madre, hube de pasar aquella tarde a verle; y como estaba cierta que su mal procedía de mis desdenes, procuré, más cariñosa y agradable, darle la salud que le había quitado con ellos, hablando donaires y burlas, que en don Manuel causaban varios efectos, ya de alegría, y ya de tristeza, que yo notaba con más cuidado que antes, si bien lo encubría con cauta disimulación.
Este bello Lucifer infunde admiración cuando se tira de rodillas en presencia del Parnaso, y deja salir de su pecho a borbollones el raudal de su divina poesía: cuando, en pie delante del Partenón, poseído por el espíritu de la antigüedad, evoca las sombras de Fidias y Pericles: cuando, errante a media noche por entre los escombros de la ciudad eterna, ve con la imaginación el espectro de Sila, y le dirige la palabra en términos tan grandes como ese gran tirano. Childe Harold exponiendo chufletas y donaires a las puertas de Newgate, cual avispado socarrón, es pequeñuelo, ruin.
Avellaneda es brutal hasta en sus donaires: no de otro modo los trufaldines de la Barrera del Infierno dan saltos de chivo, gruñen como cerdos, embisten como toros, y profieren sandeces de más de marca para hacer reír a la gente del gordillo que está revuelta al pie de esas tablas miserables.
Lavóme con vino las roturas que con los pedazos del jarro me había hecho, y sonriéndose decía: “¿Que te parece, Lázaro? Lo que te enfermó te sana y da salud”, y otros donaires que a mi gusto no lo eran.
Escribiendo versículos, cada uno de nosotros bromeaba con un ritmo ora éste, ora esotro, rindiendo su vez entre el juego y el vino, y de allí salí, por tu gracia encendido, Licinio, y tus donaires, que ni, triste de mí, la comida me agradara ni el sueño cubriera de quietud mis ojos, sino por todo el lecho indómito de furor diera vueltas deseando ver la luz para contigo hablar y junto a ti estar.
Hicieronnos amigos la mesonera y los que allí estaban, y con el vino que para beber le había traído, laváronme la cara y la garganta, sobre lo cual discantaba el mal ciego donaires, diciendo: “Por verdad, más vino me gasta este mozo en lavatorios al cabo del año que yo bebo en dos.
Y una nube de libros, casi de balde, en los que se discute todo, desde la existencia de Dios hasta los donaires de Polichinela, y un enjambre de periódicos, y un aluvión de caricaturas, que no abarcan menos terreno que los libros, me han demostrado que no es en Francia esclavo el pensamiento.