don


También se encuentra en: Sinónimos.

don

(Del lat. donum < dare, dar.)
1. s. m. Disposición innata o habilidad para alguna actividad.
2. Donativo hecho a una persona. regalo
3. Ventaja o aptitud natural, considerada como recibida de Dios, la fortuna o la naturaleza. talento
4. don de gentes Disposición innata para atraer, persuadir o agradar a los demás logró aquel cargo por su don de gentes y su saber hacer.
5. don de mando Aptitud para ejercer el mando que sea la directora no implica que tenga don de mando.

don

(Derivado del lat. dominus, señor.)
1. s. m. Tratamiento de respeto que se antepone al nombre de pila ha llegado don Juan acompañado de doña Inés.
2. Delante de un sustantivo o un adjetivo utilizados como vocativos, enfatiza su significado tu vecino es insoportable, es un don quejas.
3. Amér. Voz que se usa para dirigirse a un hombre cuyo nombre se desconoce.
4. don nadie coloquial Persona de poca importancia, poder e influencia no pienses que te promocionará, es un don nadie.
NOTA: En plural: f:doña

don

  (del l. donu)
m. Dádiva, presente.
Gracia especial o habilidad para una cosa.
rel. dones del Espíritu Santo En la teología cristiana, cualidades o disposiciones que el Espíritu Santo comunica al alma con el fin de hacerla más apta para recibir las mociones de la gracia actual.

don

  (del l. dominu)
m. Ant. título honorífico y de dignidad; hoy es muy corriente y se usa antepuesto al nombre de pila.
Es un don Juan. Es un tenorio.
fig.don quijote m. Persona que a todo trance quiere ser juez o defensor de cosas que no le atañen.

Don

 
Río de Rusia. Nace en la llanura central rusa y desemboca en el mar de Azov. Un canal lo une al Volga cerca de Volgogrado. Principal afluente, el Donetz; 1 897 km.

don

('don)
sustantivo masculino
1. regalo u obsequio, en especial el que es inmaterial y es dado a una persona por una entidad superior la inteligencia es un don divino
2. ineptitud aptitud para hacer algo Tiene un don para el arte.
3. característica particular de una persona Tiene el don de irritar a la gente.

don

('don, 'doɲa)
sustantivo masculino-femenino
fórmula que antecede al nombre de pila don Eduardo
persona de poca importancia Se cree muy importante y no es más que un don nadie.
Traducciones

don

gift, don, sir

don

don, dono

don

Don

don

don

don

Don

don

Дон

don

don

don

Don

don

Don

don

Don

don

דון

don

ドン

don

don

Don

don

1 SM
1. (= talento) → gift
tiene un don especial para la músicashe has a special gift for music
tiene don con los niñosshe has a way with children
don de gentes tener don de gentesto know how to handle people, be good with people
don de lenguasgift for languages
don de mandoleadership qualities pl (Mil) → generalship
don de palabragift of the gab, gift of gab (EEUU)
2. (= deseo) → wish
el hada le concedió tres donesthe fairy gave him three wishes
3. (= regalo) → gift

don

2 SM
1. (tratamiento de cortesía) Don (en carta, sobre) → Esquire
Sr. Don Fernando García (en correspondencia) → Mr F. García, Fernando García Esq.
¿habéis visto a don Fernando?have you seen Mr García?
es don perfecto, él cree que nunca se equivoca (iró) → he thinks he's Mr Perfect and never makes a mistake
el rey don PedroKing Peter
V tb Juan
2. (Argentina, Colombia) (tratamiento popular) → mate, buddy (EEUU)
DON/DOÑA
A courtesy title, don/doña placed before the first name of an older or more senior man/woman is a way of showing them your respect when talking to them or about them. E.g. "¿Podría hablar con don César Roca?", "Buenos días doña Alicia. ¿Qué tal su viaje?" Although now becoming rarer, in Spain Don and Doña, often abbreviated to D. and Dña., are commonly used before full names on official documents and contracts. In formal correspondence, they are used in combination with Sr., Sra. and Srta., e.g. Sr. D. Bernardo Esplugas Martín, Sra. Dña. Ana Rodríguez.
Ejemplos ?
Mas como don Fortunato, aunque muy acabadito y hecho una pasa seca, conservaba íntegras sus facultades y discurría y gobernaba perfectamente, fue preciso dejarle, encomendando su castigo a su propia locura.
¡Qué cosas dice uno! ¡Yo la llamé a usted "hija mía"! -Déjeme proseguir, señor don Jorge. Hija mia... -exclamó usted con una voz que me llegó al alma-: en nada tiene usted que pensar por ahora más que en llorar y en pedir a Dios por su madre...
Se portaría como hija, y aún más, porque las hijas no prestan cuidados tan íntimos, no ofrecen su calor juvenil, los tibios efluvios de su cuerpo; y en eso justamente creía don Fortunato encontrar algún remedio a la decrepitud.
Era don Alvaro de Córdoba y Alvarez de Toledo un hombre sumamente distinguido, todo afeitado ya a aquella hora; como de sesenta años de edad; de cara redonda, pacífica y amable, que dejaba traslucir el sosiego y benignidad de su alma, y tan pulcro, simétricamente y atildado en el vestir, que parecía la estatua del método y del orden.
Señores y criados se veían compelidos a oír la misa parroquial de Proenza, a dos leguas y media de Valdelor; toda una caminata por despeñaderos, para que, al fin, el abad, reñido de antiguo con don Ciprián de Valdelor por no sé qué cuestiones de límites de una heredad de patatas, alargase a propósito la misa a fuerza de plática y reponsos, con el fin de retrasarle al gordo hidalgo la hora de sentarse ante el monumental cocido de mediodía.
Así, al pie de la letra: quince y dos meses acababa de cumplir Inesiña, la sobrina del cura de Gondelle, cuando su propio tío, en la iglesia del santuario de Nuestra Señora del Plomo -distante tres leguas de Vilamorta- bendijo su unión con el señor don Fortunato Gayoso, de setenta y siete y medio, según rezaba su partida de bautismo.
Calificóla nuevamente de grave y peligrosísima, por estar la tibia muy destrozada, y recomendó a don Jorge absoluta inmovilidad, si quería librarse de una amputación y aun de la misma muerte...
Y como el novio no podía, ¡qué había de poder, malpocadiño!, subir por su pie la escarpada cuesta que conduce al Plomo desde la carretera entre Cebre y Vilamorta, ni tampoco sostenerse a caballo, se discurrió que dos fornidos mocetones de Gondelle, hechos a cargar el enorme cestón de uvas en las vendimias, llevasen a don Fortunato a la silla de la reina hasta el templo.
Después, sobre el padre que sufría se destacó el hombre de lucha, pronto a la acometida y a la emboscada, vengativo y feroz. Cerró los puños y amenazó en la dirección que llevaba el «coche de Judas». ¡No se reirá don Roberto! ¡Se lo prometo yo!...
Convenido en Vergara, aunque fuese de un modo virtual, retrospectivo e implícito, como en mis instancias se dice, el cual debió su título de Conde de Santurce a un real nombramiento de don Carlos V, que tiene que realizar doña Isabel II, al tenor del artículo 10 del Convenio de Vergara.
Una chiquilla fresca, llena de vida, de ojos brillantes, de carrillos como rosas; pero qué demonio, ¡hay tantas así desde el Sil al Avieiro! En cambio, caudal como el de don Fortunato no se encuentra otro en toda la provincia.
Negábale todos los días don Jorge que tuviese hechura la concesión de la viudedad, lo cual sacaba de sus casillas a la guipuzcoana; pero a renglón seguido la invitaba a sentarse en la alcoba, y le decía que, ya que no con los títulos de General ni de Conde, había oído citar varias veces en la guerra civil al cabecilla Barbastro como uno de los jefes carlistas más valientes y distinguidos y de sentimientos más humanos y caballerescos...