domador

domador, a

1. s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que doma o domestica animales.
2. ESPECTÁCULOS, OFICIOS Y PROFESIONES Artista circense que utiliza fieras domadas en sus números el domador fue atacado por sus propios tigres.

domador, -ra

 
adj.-s. Que exhibe y maneja fieras domadas.
Traducciones

domador

trainer

domador

SM/F [de fieras] → tamer, trainer
domador(a) de caballoshorse-breaker
Ejemplos ?
Santillán era domador atrevido; no había potro que lo asustara y, por esto mismo, era brutal con ellos, y nunca los amansaba bien.
Partió el Hipno al oír el mandato, llegó en un instante a las veleras naves aqueas, y hallando dormido en su tienda al Atrida Agamemnón —alrededor del héroe habíase difundido el sueño inmortal— púsose sobre la cabeza del mismo, y tomó la figura de Néstor, hijo de Neleo, que era el anciano a quien aquél más honraba. Así transfigurado, dijo el divino Hipno: —¿Duermes, hijo del belicoso Atreo domador de caballos?
La religión es el auxiliar de los déspotas caseros y nacionales; su misión es la del domador; caricia o azote, jaula o lazo, todo lo que emplea conduce al fin: amansar, esclavizar a la mujer en primer término, porque la mujer es la madre y la maestra del niño, y el niño será el hombre.
Dormía durante la noche inmortal, cuando se me acercó un Hipno divino muy semejante al ilustre Néstor en la forma, estatura y natural. Púsose sobre mi cabeza y profirió estas palabras: —¿Duermes, hijo del belicoso Atreo, domador de caballos?
Aunque es valiente, tema que le salga al encuentro alguien más fuerte que tú: no sea que luego la prudente Egialea, hija de Adrasto y cónyuge ilustre de Diomedes, domador de caballos, despierte con su llanto a los domésticos por sentir soledad de su legítimo esposo, el mejor de los aqueos todos.
Contestó el soberano Apolo, hijo de Zeus: — Hagamos que Héctor, de corazón fuerte, domador de caballos, provoque a los dánaos a pelear con él en terrible y singular combate; e indignados los aqueos, de hermosas grebas, susciten a alguien que mida sus armas con el divino Héctor.
Seguid el alcance, esforzaos, para ver si nos apoderamos del escudo de Néstor, cuya fama llega hasta el cielo por ser de oro, sin exceptuar las abrazaderas, y le quitamos de los hombros a Diomedes, domador de caballos, la labrada coraza que Hefesto fabricara.
Pero el fuerte Hiperenor, domador de caballos, no siguió gozando de su juventud cuando me aguardó, después de injuriarme diciendo que yo era el más cobarde de los guerreros dánaos; y no creo que haya podido volver con sus pies a la patria, para regocijar a su esposa y a sus venerandos padres.
Por allí pasaron, el uno huyendo y el otro persiguiéndole: delante, un valiente huía, pero otro más fuerte le perseguía con ligereza; porque la contienda no era sobre una víctima o una piel de buey, premios que suelen darse a los vencedores en la carrera, sino sobre la vida de Héctor, domador de caballos.
Pero levantaos y mirad, pues yo no lo distingo bien: paréceme que el que viene delante es un varón etolo, el fuerte Diomedes, hijo de Tideo, domador de caballos, que reina sobre los argivos.
«Sacó este Estandarte Real don Francisco Moreyra y Matute, teniente coronel de caballería, domador mayor del Tribunal y Audiencia real de cuentas de estos reinos, alcalde ordinario de la ciudad.- Año 1816».
Pareció él recién darse cuenta de su arrebato, descorriose el velo de sus ojos y quedose mudo removiendo los gruesos labios trémulos, ni más ni menos que la fiera después de haber hundido una y otra vez los colmillos en la carne de su víctima, al escuchar el terrible grito del domador.