dodecasílabo

dodecasílabo, a

(Del gr. dodeka, doce + syllabe, sílaba.)
adj./ s. m. POESÍA Se refiere al verso que tiene doce sílabas.

dodecasílabo, -ba

 
adj.-s. De doce sílabas.
m. métr. Verso castellano de arte mayor, formado por dos hemistiquios iguales.
Ejemplos ?
Así, por ejemplo, en el tipo más común de dodecasílabo hay una cesura después de la sexta sílaba (después de la séptima en el caso del dodecasílabo de seguidilla), y, en el alejandrino, después de la séptima sílaba.
Cada cual posee una distinta expresividad, y gracias a estas variantes el endecasílabo es un instrumento lírico sumamente variado y rítmicamente flexible, por lo cual sustituyó como elemento preferido del arte mayor al dodecasílabo en el siglo XVI, demasiado rígido por su ritmo solemne y monótono.
Se trata de una serie de versos en la que el primero empieza por ser de una o dos sílabas, y cada verso siguiente suma una al anterior hasta llegar al dodecasílabo, y después va disminuyendo una por una hasta regresar al verso de una o dos sílabas.
Los versos pares de arte mayor, como el decasílabo, el dodecasílabo y el alejandrino, suelen dividirse en dos mitades, generalmente iguales, llamadas hemistiquios.
La producción lírica de Garcilaso de la Vega, máxima expresión del Renacimiento castellano, se convirtió, desde muy pronto, en una referencia inexcusable para los poetas españoles, que desde entonces no pudieron ignorar la revolución métrica y estética operada por él en la lírica española al introducir con Juan Boscán y Diego Hurtado de Mendoza una serie de estrofas (terceto, soneto, lira, octava real, endecasílabos sueltos, canción en estancias), el verso endecasílabo y su ritmo tritónico, mucho más flexible que el rígido y monótono del dodecasílabo, y el repertorio de temas, estructuras y recursos estilísticos del petrarquismo.
Tanto la fidelidad a las grandes estrofas clásicas como las variaciones sobre los moldes métricos, utilizando versos medievales como el alejandrino, el dodecasílabo y el eneasílabo; con aportes de nuevas variantes al soneto.
La novedad del endecasílabo, sin embargo, arraigó al lado del octosílabo como el verso más usado en la lírica española y desde entonces el dodecasílabo, con un ritmo machacón y menos flexible que el del endecasílabo, fue arrinconado y preterido en favor del endecasílabo cuando había que tratar temas importantes.
Pero la contienda terminó por hacerle enloquecer, debiendo ser internado: En cuanto a métrica, Luis de Tapia maneja una gran variedad de estrofas y versos: combina octosílabos y tetrasílabos con rima consonante a voluntad, escribe poemas en versos hexasílabos o tetrasílabos, rimando en consonante a voluntad, mezcla pentasílabos y decasílabos u octosílabos y pentasílabos o utiliza un serventesio dodecasílabo.
La adaptación tuvo éxito y arrinconó, a causa de su ritmo más flexible, el uso del verso de doce sílabas o dodecasílabo, que hasta ese momento dominaba la expresión en versos de arte mayor para los temas importantes y solemnes.
El número más habitual de sílabas es seis, lo que ha llevado a presentar en ocasiones este verso, erradamente, como dodecasílabo, considerando los abundantes hemistiquios pentasílabos y heptasílabos como irregularidades.
Junto a los metros tradicionales basados en el octosílabo y el endecasílabo, Darío empleó profusamente versos apenas empleados con anterioridad, o ya en desuso, como el eneasílabo, el dodecasílabo y el alejandrino, enriqueciendo la poesía en lengua castellana con nuevas posibilidades rítmicas.
Emplea el arte menor, generalmente octosílabos (en el 90 % de los casos) con pies quebrados (en la mitad de las églogas); solo en una usa el arte mayor, en concreto el dodecasílabo: en la IV bucólica, justamente la de la Sibila, con la profecía de una nueva Edad de oro.