Ejemplos ?
Después de este exordio, en que hemos dado la clave de nuestro Hablador, después de haber manifestado harto claramente que si números enteros han sido dedicados a objetos de poca importancia, no ha sido porque fuese tal nuestra intención, sino por la naturaleza de las cosas que nos rodean, terminemos nuestra colección como podamos; y si hubiere lector que no pareciese muy satisfecho de nuestras divagaciones...
El abogado defensor había aguzado su ingenio y hecho una defensa más sentimental que jurídica; pues las lacónicas declaraciones prestadas por el marqués en el proceso no daban campo sino para enfrascarse en un mar de divagaciones y conjeturas.
Como tú, la señora Passaman es supersticiosa y se arrojó a la región de lo fantástico. Por no aumentar sus divagaciones, me abstuve de decir dónde había encontrado el muñeco.
Los diversos componentes de esta complicada formación muestran naturalmente las más variadas relaciones lógicas entre sí, constituyendo el primer término y el último divagaciones y aclaraciones, condiciones, demostraciones y objeciones.
Es breve el libro, con solamente 84 poemas de una poesía de elevación mística y de ponderación humana, pero que era suficiente para presentar a un poeta exigente en la selección y que no se rendía al trance poético, como acontece con esa modalidad corriente de divagaciones difusas siempre en caza de metáforas.
Es éste el consuelo, el placer y la razón de nuestras divagaciones mortuorias: ¡Tan lejos está la muerte, y tan imprevisto lo que debemos vivir aún!
No han pasado dos segundos: el sol está exactamente a la misma altura; las sombras no han avanzado un milímetro. Bruscamente, acaban de resolverse para el hombre tendido las divagaciones a largo plazo: Se está muriendo.
"Divagaciones históricas en la web" ::- "Divagaciones historicas en la web", Libro 1, ISBN 978-9972-2908-1-7, EAN 9789972290817 y Depósito Legal Nº 2006-10934 en la Biblioteca Nacional del Perú.
- "Divagaciones historicas en la web", Libro 2, ISBN 978-9972-2908-2-4, EAN 9789972200824 y Depósito Legal Nº 2006-10935 en la Biblioteca Nacional del Perú.
El Astrólogo continuó: –Al principio, ese pensamiento me pareció una de las tantas estupideces que abundan en sus divagaciones... Sin embargo, terminé por preguntarme involuntariamente por qué el dinero puede convertir en dios a un hombre, y de pronto me di cuenta que usted había descubierto una verdad esencial.
Sea de todo esto lo que fuere y poniendo punto a divagaciones que no son de oportunidad, diré que Nuño Pérez, a fuerza de dinero e industria logró transportar a Chuquiabo (La Paz) un enorme monolito o cabeza de piedra, que representaba un rostro de hombre con facciones asaz deformes.
Se acusó a si mismo, con mentirosas divagaciones, de haber cometido sacrilegas indiscreciones y anunció que iba a castigar debidamente con sus propias manos tan criminal acción.