diván


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diván

(Del turco diwan, libro, registro público, y por extensión, sala de consejos.)
1. s. m. Asiento sin respaldo, generalmente con brazos y con almohadones sueltos ha tapizado el diván con una tela de flores.
2. HISTORIA Consejo supremo de estado y de justicia turco.
3. HISTORIA Lugar donde se reunía dicho consejo.
4. POESÍA Colección de poesías de un autor islámico, recopiladas en vida del autor o después de su muerte.

diván

 
m. Entre los turcos, consejo supremo de Estado y de justicia.
Sala donde se reúne este consejo.
Especie de sofá sin respaldo y con almohadones sueltos.
Colección de poesías en árabe, persa o turco.

diván

(di'βan)
sustantivo masculino
sofá sin respaldo, generalmente con brazos y almohadones Compraron un diván para la sala.
Sinónimos

diván

sustantivo masculino

diván:

tumbonacanapé,
Traducciones

diván

couch, divan

diván

Couch

diván

divano, turca

diván

divan

diván

divã

diván

הספה

diván

SM
1. (= asiento) → divan
2. [de psiquiatra] → couch

diván

m (psych) couch
Ejemplos ?
—Cállate, por favor... —¡Es que ahora acaba de bajar una pierna del diván! Sentí que la piel de la espalda se me erizaba, y miré: Con lentitud de fiera y los ojos clavados en nosotros, Wyoming se incorporaba del diván.
Cuando estaba a medio examen el equipo, que las dos caritativas señoras habían depositado sobre un diván del comedor, exclamó la esposa del médico: -¡Ay, mamá!...
Vuelto a su casa, se tenderá en un diván, encenderá un charuto y se pondrá a dilucidar si las caballerías francesas han podido hacer esto o lo otro.
Como diez años antes sobre el sofá ella, Inés, tendida ahora en el diván del antepalco, sollozaba la pasión de Wagner y su felicidad deshecha.
Entónces el gran visir protegia á los Griegos: el patriarca griego me acusó de que habia cenado con el patriarca latino, y fui condenado por el diván á cien palos en la planta de los pies, que rescaté á precio de quinientos zequíes.
La última mano al tocado de Petra siempre la daba Juana; y en cuanto no se la necesitaba iba a sentarse, casi acurrucada, en un rincón de un diván, a oír y callar, a observar, sobre todo; que era su pasión aprender en el mundo y en los libros todo lo que podía.
Wyoming acababa de atarse un pañuelo a la frente. Y tendido en el diván, jadeando aún de fatiga, asistía a la desesperación de su mujer sobre el cadáver del amante.
“Mas, de cierto que, aun así”, dicen, “lo que allí natural se dice que es, te agenciaste, para la litera unos hombres.” Yo, para ante la chica uno hacerme más afortunado, “No”, digo, “a mí tan malamente me fue que, una provincia porque mala me cayera, no pudiera ocho hombres aparejarme rectos.” Mas yo ninguno tenía ni aquí ni allí que un roto pie de mi viejo diván en el cuello colocarse pudiera.
Como en la noche anterior, nadie notaba en la pantalla algo anormal, y es evidente que Wyoming continuaba jadeante adherido al diván.
Pero en pos de los primeros momentos de confusión y de humo, me vi con el cuerpo colgado fuera del antepecho, muerto. Desde el instante en que Wyoming se había incorporado en el diván, dirigí el cañón del revólver a su cabeza.
VIII Al llegar la noche le dio un poco de fiebre a mi madre, y me pidió que me retirase. Sin embargo, no me fui a mi cuarto, sino que me tendí sobre un diván de la habitación contigua.
Alá es grande, cristiano, y por eso te sentó en el diván de color del primer cielo junto al alcázar de los sultanes, para mayor prosperidad de los hijos del Profeta.