Ejemplos ?
Estaba todavía así, cuando volvió míster Mell y me preguntó qué hacía allí subido. -Dispénseme; es que estaba buscando al perro. -¿Al perro?
La noche estaba muy avanzada, la selva se había poblado de mil ruidos, y no llegaba nadie, cuando de pronto escuchamos el silbido de un hombre, una sombra se movió en el camino, y cuando el hombre estuvo cerca de nosotros, Gan saltó sobre él, le tiró al suelo y le desgarró la garganta de un mordisco. Fue una escena vertiginosa, casi incom-prensible... Dispénseme, padre, de narrarle lo que hicimos después.
Comentando el suceso estaba el pueblo en el atrio de la catedral, cuando quince minutos después salió el reo de la iglesia, y dirigiéndose a un grupo en que distinguió al alcalde del crimen en plática con otros caballeros, le dijo: -Dispénseme su merced que lo interrumpa; pero lléveme a la horca, porque acabo de convencerme de que soy incorregible; y como día más, día menos, en la horca he de venir a rematar, ahorrémonos fatigas, y hágase hoy lo que habría de hacerse mañana.
Después, a Emma, que quería subir al piso de la señora Homais: No, quédese, no vale la pena, ella va a bajar. Caliéntese en la estufa entretanto... Dispénseme...
¡Ea!, ya voy. En efecto, tendió la mano a su suegra con una dignidad de marquesa, diciéndole: ¡Dispénseme, señora! Después, vuelta a su habitación, se echó en cama boca abajo, y lloró como una niña, con la cabeza hundida en la almohada.
Quizá no hubiera debido sorprenderme de verla a usted en ese estado, puesto que no la conozco apenas. Dispénseme; se lo he dicho sin intención.
-Dispénseme usted, mister Murdstone; pero le aseguro que ni por un momento he tenido la intención de ser, desde mi llegada, como usted dice.
Al mismo tiempo que tenía la puerta entreabierta, Uriah me había mirado y había mirado a Agnes, a los platos, a las fuentes y a todo lo que la habitación contenía, aunque no pareció mirar más que a su amo, sobre el cual se fijaban respetuosamente sus ojos rojos. -Dispénseme; es únicamente para decirle que reflexionando...
-¡Oh!, ¿de verdad?, señorito Copperfield; dispénseme, míster Copperfield -me contestó-; pero el llamarle del otro modo me viene tan naturalmente...; no querría de ningún modo molestarle haciéndole llevar a su casa a una persona tan humilde como yo.
Entonces Madame extendió facturas a dos o tres clientes, y pronto utilizó ampliamente este procedimiento, que le daba buen resultado. Tenía siempre cuidado de añadir una postdata: «No diga nada a mi marido, ya sabe que es orgulloso... Dispénseme...
Cuarto, que es una política cobarde, porque muestra a la República incapaz del aliento viril que fue su gloria, para realizar por sí misma grandes hechos, y sobre todo para defender su territorio y su independencia. Dispénseme, mi amigo, que me tome la confianza de hablarle sobre negocio tan serio sin conocer sus opiniones y aun corriendo el riesgo de que ellas no coincidan con las mías; pero no puedo dejar de llamar la atención de Ud.
Déjeme usted este. Como no quiera usted que me dé al aguardiente... Dispénseme usted, señora; pero no tengo tiempo ni humor para no dar limosna.