discípulo

(redireccionado de discípulos)
También se encuentra en: Sinónimos.

discípulo, a

(Del lat. discipulus.)
1. s. ENSEÑANZA Persona que aprende en una escuela o directamente de un maestro fue discípulo suyo en la universidad; los discípulos de Jesús. alumno, colegial, educando, escolar, estudiante maestro, profesor
2. SOCIOLOGÍA Persona que es partidaria de las ideas de una escuela o persona todavía quedan discípulos del platonismo. adepto, epígono, partidario, seguidor

discípulo, -la

 
m. f. Persona que recibe las enseñanzas de un maestro.
Alumno.
Persona que sigue la opinión de una escuela.

discípulo, -la

(dis'θipulo, -la)
sustantivo masculino-femenino
1. profesor persona que aprende por instrucción de un maestro o en una escuela El joven se convirtió en un gran discípulo de su profesor.
2. persona seguidora de los preceptos de una escuela o un maestro Platón fue el más grande discípulo de Sócrates.
Sinónimos

discípulo

, discípula
Traducciones

discípulo

Schüler

discípulo

disciple

discípulo

discipel

discípulo

discípulo

discípulo

الضبط

discípulo

μαθητής

discípulo

ученик

discípulo

弟子

discípulo

弟子

discípulo

discipel

discípulo

弟子

discípulo

lärjunge

discípulo

/a SM/F
1. (Rel, Fil) → disciple
2. (= alumno) → pupil, student
Ejemplos ?
n día que el célebre pintor flamenco Pedro Pablo Rubens andaba recorriendo los templos de Madrid acompañado de sus afamados discípulos, penetró en la iglesia de un humilde convento, cuyo nombre no designa la tradición.
Pero es indudable que quienes se proclamaron sus discípulos y sacaron provecho al afirmarlo, debieron reconocerle en vida el mérito de su legado o por lo menos en forma póstuma, ya que medios para ello no les ha faltado.
Es esa una calidad de la aristocracia natural – según la acertada expresión que acuñó Jefferson – don de pocos y auténticos profesores que trasciende y proyecta sobre sus discípulos, más allá de su saber, un ejemplo de estilo vital superior.
(balbuceó el artista.) ¡Oh!... Vamonos.... (añadió volviéndose a sus discípulos.) ¡Ese hombre tenía razón! ¡Su gloria vale más que la mía!
Las medallas con las cuales se premia a los maestros de mayor resistencia en el sistema educativo, como todos sabemos, se otorgan por la antigüedad que logran acumular, pero que se sepa, nunca se han otorgado por el número de brillantes discípulos formados.
Maestro de tremenda majestad y sus discípulos, -maestros míos- escogidos por la pura gracia de sus virtudes, sálvalos entonces de la confusión horrenda -vértigo de los infiernos- y la fuente de amor que te derrama ampare a los que dieron su entereza por nosotros; los que fuimos niños con la antorcha al hombro buscando el esplendor de los caminos.
Lo adoraban porque prohibía y evitaba la guerra destructiva de los robos, los crímenes y otros daños que los malos discípulos cometían y los castigaba con dulzura, pero con gran energía.
Allí pidió permiso a los discípulos para ver a QUETZALCOATL, pero ellos se lo negaron diciéndole: -Anda vete, viejo, que no lo puedes ver, porque está enfermo y le darás pesadumbre.
Pero ello será un rasgo distintivo de las vertientes del pensamiento liberal-positivista en la etapa siguiente, cuando los magros frutos de las transformaciones liberales obligaron a algunos a repensar el camino andado (Sarmiento, Alberdi), arrepentirse otros (el colombiano José María Samper), o en ocasiones, a resucitar el viejo y sublimado ideario pedagógico del liberalismo ante la frustración republicana o revolucionaria, como ocurrió con Eugenio María de Hostos, los discípulos de positivista comtiano Gabino Barreda en México, o Enrique José Varona en Cuba.
El que se ponía las gafas veía todas las cosas transformadas en cosas tristes y desagradables y ya no podía ser feliz. El diablo se desternillaba de risa vendo lo que habían hecho sus discípulos.
Poco o nada encontró que admirar el ilustre artista en aquel pobre y desmantelado templo, y ya se marchaba renegando, como solía, del mal gusto de los frailes de Castilla la Nueva, cuando reparó en cierto cuadro medio oculto en las sombras de feísima capilla; acercóse a él, y lanzó una exclamación de asombro. Sus discípulos le rodearon al momento, preguntándole: - ¿Qué habéis encontrado, maestro?
También se me indicaba leer a William Kilpatrick, Roger Cousinet, Alphonse Ferrière, María Montessori, Celestin Freinet y tantos otros más; pero sin duda el más inquietante era quien había sido su compañero en la universidad: Jean Piaget y sus discípulos.