dilema


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dilema

(Del lat. dilemma < gr. dilemma < dis, dos + lemma, premisa.)
1. s. m. Situación en la que se debe optar por la elección de una solución de entre las dos posibles menudo dilemasi me niego le haré daño y si acepto perderé la oportunidad de mi vida. conflicto, disyuntiva, duda
2. LÓGICA Razonamiento formado por una premisa con dos términos contrapuestos que, afirmando uno o el otro, conducen a la misma conclusión.

dilema

 
m. Problema o situación dudosa.
Argumento formado por dos proposiciones contrarias y que se usa para demostrar una cosa.

dilema

(di'lema)
sustantivo masculino
1. problema con varias soluciones posibles Los intelectuales se vieron en el dilema de partir o quedarse.
2. filosofía argumento formado por dos ideas contrarias dilema filosófico
Sinónimos

dilema

sustantivo masculino
duda, disyuntiva.
Dilema y disyuntiva se utilizan cuando se trata, generalmente, de la elección entre dos cosas.
Traducciones

dilema

Dilemma

dilema

dilema

dilema

dilema

dilema

dilemma

dilema

pulmatilanne

dilema

dilemme

dilema

dilema

dilema

ジレンマ

dilema

딜레마

dilema

dilemma

dilema

dilemma

dilema

dylemat

dilema

dilemma

dilema

สภาวะลำบาก

dilema

ikilem

dilema

tình thế khó xử

dilema

窘境

dilema

SMdilemma
estar en un dilemato be in a dilemma
Ejemplos ?
Pero he hablado por hablar, por huir de mi propia convicción, por ver si escapaba al terrible dilema que me quita el sueño, y hallaba un modo de no casarme con usted..., como al cabo tendré que casarme, si se empeña en quedarse sola...
Veamos: ¿qué tengo que hacer para lograrlo? Supongo que tendría que comer o que beber alguna cosa, pero ¿qué? Éste es el gran dilema. Realmente el gran dilema era ¿qué?
Esa es la situación, y sería en este momento una medida antitáctica. Seguíamos en el dilema, ¿cómo resolver el problema? Entonces, la empresa tomó una medida: cambiar la gerencia que había aquí.
Puesto que fui también el autor de la idea de la ley cuando lo necesitó el país, no tengo reparos en recomendar lo que en este momento creo lo mejor, ante el dilema de que o aceptamos esta solución, o vamos a medidas que en este momento le crearían grandes problemas al gobierno, que ya tiene muchos de por sí.
Creo absolutamente en la separación de la Iglesia y el Estado, y creo que la palabra matrimonio no tiene que estar en el Código Civil, porque es una palabra que, nos guste o no, está en la religión. Es un dilema; yo no puedo decidir.
Y luego los acosan otros sufrimientos más: el recuerdo de la derrota, la humillación de verse tratados como culpables, la tortura de la lejanía de sus seres queridos, de quienes no saben si viven ni dónde están, y, por último, la penetrante preocupación de este dilema que les presenta el porvenir: regresar con Franco, que podría matarlos, o marchar a algún país extranjero que tenga la caridad de recibirlos, cuando casi todo el mundo los teme o los repudia.
Ojalá y quienes no escatimaron críticas y calificativos despectivos a la UNAM por el movimiento de huelga pasado, hoy reconozcan que se están sentando ya las bases para un gran proyecto, tolerante e incluyente, de defensa de la universidad pública y gratuita. Allá arriba desean una Universidad atrapada en el falso del dilema del inmovilismo o la acción irreflexiva.
eso de ninguna manera, lo que pasa es que, me ha tocado vivir circunstancias en las cuales claramente ha habido en el día con día un dilema, y ese dilema es decir: tomo una decisión hoy, que a la mejor parece ser buena hoy, pero que no va a resolver ningún problema en el mediano y largo plazo; y yo como Presidente de la República tengo que pensar, antes que nada, con una visión de largo plazo; no puedo pensar en el hoy o en nada más mañana; tengo que pensar lo que yo creo que le preocupa a muchos mexicanos a los padres de familia y es qué va a ser México en 10, 15 ó 20 años y es lo que tengo que tratar de conciliar, y a veces el resultado es que no estamos tomando decisiones populares de corto plazo.
Hemos planteado el dilema en esta forma: la vida o la muerte; la vida para nosotros es el triunfo, la muerte es la sola fuerza que nos puede cortar al paso.
El otro extremo, exigiendo el cumplimiento del programa impuesto por la Revolución, consiste en dirigir la economía del país en el sentido de los intereses del mayor número de sus habitantes, reconociendo que para lograrlo, se hacía necesario recurrir al auxilio de la técnica profesional y a la organización solidaria de los trabajadores, a fin de aprovechar debidamente nuestras riquezas intensificándolas en ventaja del país entero. El Gobierno se decidió por este último extremo del dilema.
La corriente reaccionaria, como se recordó en esa misma sesión, predijo un dilema: "o su derogación inmediata, o el caos para la vida de la República".
Ser arrastrado en el tumulto del rebaño pasivo, y pasar una y cien veces bajo la tijera del esquilador o morir solo como un águila bravía sobre el duro picacho de una montaña inmensa: es el dilema.