dichoso

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dichoso, a

1. adj. Que siente dicha estaba dichoso el día de su boda; se siente dichosa con su suerte. feliz infeliz
2. Que causa dicha el nacimiento de su hijo fue un acontecimiento dichoso. venturoso desagradable
3. coloquial Que es molesto o fastidioso ¡dichoso niño, a ver si te estás quieto! cargante, pesado
4. Desventurado o infeliz en sentido irónico.

dichoso, -sa

 
adj. Feliz.
Díc. de lo que incluye o trae consigo dicha.
fam.Enfadoso, molesto.
En sentido irónico, desventurado, malhadado.

dichoso, -sa

(di'tʃoso, -sa)
abreviación
1. infeliz que tiene o implica felicidad, alegría Caminaban dichosos de estar juntos.
2. que es molesto Nunca quiere hacer la dichosa tarea.
Traducciones

dichoso

Felice

dichoso

ADJ
1. (= feliz) → happy
hacer dichoso a algnto make sb happy
me siento dichoso de hacer algoI feel privileged to do sth
2. (= afortunado) → lucky, fortunate
¡dichosos los ojos!how nice to see you!
3.blessed
¡aquel dichoso coche!that blessed car!
Ejemplos ?
No es hombre un abuelo que ni tiene pulso para meter una llave por el agujero de una cerraja. -¡Vayan muy dichosos! -mascullaba al alejarse la cabalgata y desaparecer en el recodo del sendero.
Como se amaban todos mucho, permanecieron los tres juntos en la casa, ejerciendo su profesión, y ganaron mucho dinero. Vivieron dichosos hasta una edad muy avanzada.
-replicó el árbol; y se puso a reflexionar sobre lo que acababa de contarles-. Sí; en el fondo, aquéllos fueron tiempos dichosos.
Y los más felices, aquellos cuyas almas van al lugar más agradable, ¿no son los que siempre han practicado las virtudes sociales y civiles que se llaman templanza y justicia, a las cuales se han formado por el hábito y la práctica solamente, sin la ayuda de la filosofía y de la reflexión? ¿Cómo pueden ser los más dichosos?
Y la causa de nuestro error es que nuestro peso y nuestra debilidad nos impiden elevarnos por encima del aire, porque si alguno pudiese llegar a las alturas valiéndose de unas alas, apenas habría sacado la cabeza fuera de nuestro aire impuro vería lo que pasa en aquellos dichosos parajes, como los peces que se elevan sobre la superficie del mar ven lo que pasa en este aire que respiramos; y si se encontrase con que su naturaleza le permitía una larga contemplación, reconocería que aquello era el verdadero cielo, la luz verdadera y la verdadera Tierra.
Sócrates: ¿Y este bien no se adquiere por obrar bien? Alcibíades: ¿Quién lo duda? Sócrates: Luego son dichosos los que obran bien? Alcibíades: Sí, seguramente.
Avancemos, si quieres, hasta conceder que la adivinación es la ciencia del porvenir; y que la sabiduría, saliendo al frente, nos pone en guardia contra los charlatanes, y nos descubre los verdaderos adivinos, que son los que saben lo que realmente ha de suceder; pues bien, yo concibo perfectamente que la especie humana en estas condiciones obrará y vivirá conforme a la ciencia; la sabiduría, en efecto, guardián vigilante, no permitirá a la ignorancia deslizarse en nuestros trabajos; mas ¿por vivir conforme a la ciencia, viviremos mejor y seremos dichosos?
Porque los artistas de que acabamos de hablar viven según la ciencia, y sin embargo tú no admites que sean dichosos; al parecer sólo tienes por felices los que viven según ciertas ciencias.
Alcibíades: Ciertamente. Sócrates: Si hacéis siempre el bien, me atrevo a salir garante de que seréis siempre dichosos. Alcibíades: En esta materia eres tú una buena garantía, Sócrates.
No me admitió hoy Fulano, habiendo admitido a otros, o no escuchó mis razones, o en público se rió de ellas; no me llevó en el mejor lugar, sino en el peor, con otros algunos sentimientos de esta calidad, a los cuales no sé qué otro nombre poder dar sino quejillas de ánimo mareado, en que siempre caen los delicados y dichosos; porque a los que tienen mayores cuidados no les queda tiempo para reparar en semejantes impertinencias.
Ella lo levantó contenta y se los mostró a todos sus amigos, quienes dichosos le pusieron por nombre Dedos por los dedotes que luce en sus manitas.
A ella, buenos y dichosos, todos la amáis, y, ciertamente, lo que indigno es, todos insignificantes y callejeros adúlteros, tú antes que todos, único de los de pelo largo, de la conejosa Celtiberia hijo, Egnacio, al que bueno hace tu opaca barba y tu diente, fregado con ibera orina.