di

DIDefensa Interior
DIDiseño Instruccional
Traducciones

di


V dar, decir
Ejemplos ?
Degli altri due ch'hanno 'l capo di sotto, Quel che pende dal nero ceffo è Bruto: Vedi come si storce e non fa motto: E'l altro è Cassio che par si membruto.
En 1814 di boletos de manumisión a mis esclavos María de los Santos Carrera y a un negro que me fue regalado por el obispo Guerrero...
-Pos yo di er primer jipío en Teba, pero como los que me trujieron ar mundo eran trajinantes, pos trajinando, trajinando, se puée icir que me he criao en las provincias de Jerez, de Graná, de Málaga y de Armería.
Yo no la había de encontrar ni más bonita ni más güena. -Di que sí -exclamó la señora Dolores-, di que sí. Más bonita la puée encontrar cualisquiera detrás de ca mata y debajo de ca piedra; pero en lo tocante a lo segundo, ¡lo que es en lo tocante a lo segundo, en eso sí que no ha nacío la que le lleve la palma!
Fue claro para mí que la carta había sido dada vuelta, como un guante, lo de adentro para afuera; una nueva dirección y un nuevo sello le habían sido agregados. Di los buenos días al ministro, y me marché enseguida, abandonando sobre la mesa una tabaquera de oro.
Despertamos al seminarista, el cual se levantó tres veces, asomándose a la ventana a ver qué ocurría, pero no vio nada, a pesar de que llevaba puestas las gafas; siempre duerme con gafas. -Di «¡miau!» si viene la mujer -interrumpióle el gato- Oigo mal hoy, estoy enfermo.
La botella fue a caer en el espeso cañaveral de un pequeño estanque que había en el bosque; el gollete recordaba aún perfectamente cómo había ido a parar allí y cómo había pensado: «Les di vino y ellos me devuelven agua cenagosa; su intención era buena, de todos modos».
Me di cuenta de esto último a causa de los golpecitos que daba la tapa contra los tabiques de madera del camarote, mientras que Wyatt trataba de depositarla con toda suavidad en la litera, por no haber espacio en el suelo.
Entonces me di perfecta cuenta de la incorrección que acababa de cometer, y no esperé nada menos que pidiera una inmediata explicación, a la vez que, por mi cerebro, pasaba rápidamente la visión de unas pistolas a la mañana siguiente.
¿Por qué lo has estado maltratando? —No señorita.. Ya le di de comer... —Te he vigilado constantemente desde hace días. A partir de hoy ya no seguirás trabajando como mozo en esta casa...
En aquella dulce lengua, tan adecuada para expresar la pasión amorosa, di rienda suelta al impetuoso entusiasmo de mi naturaleza, y, con toda la elocuencia de que pude disponer, le rogué que consintiera en nuestro inmediato matrimonio.
- ¡Y lo niegas! ¡Desvergonzada! ¿Crees que no me di cuenta de las señas que te hacía y que tú le sonreíste?. - ¡Ay, cállate! La gente comienza a mirarnos.