desvanecerse


También se encuentra en: Sinónimos.

desvanecerse

(desβane'θeɾse)
verbo pronominal
1. perder momentáneamente la conciencia Se desvaneció por el cansancio.
2. perder un líquido sus cualidades por evaporación desvanecerse un pegamento
Traducciones

desvanecerse

fade, vanish, faint, to vanish, disperse, dissipate, evaporate

desvanecerse

يَبْهَتُ

desvanecerse

vyblednout

desvanecerse

falme

desvanecerse

verblassen

desvanecerse

ξεθωριάζω

desvanecerse

haalistua

desvanecerse

s’estomper

desvanecerse

izblijedjeti

desvanecerse

褪せる

desvanecerse

희미해지다

desvanecerse

verdwijnen

desvanecerse

svinne

desvanecerse

zaniknąć

desvanecerse

desbotar, desvanecer

desvanecerse

блекнуть

desvanecerse

blekna

desvanecerse

เลือน

desvanecerse

solmak

desvanecerse

phai

desvanecerse

减弱

desvanecerse

vr., vi. to black out; to swoon.

desvanecerse

vr to faint
Ejemplos ?
Con este trato familiar y diario, doña Mencía dio por seguro que pronto acabarían por desvanecerse las ilusiones algo malsanas que había concebido; pero, por desgracia, aconteció muy al revés de su buen propósito y honradísimo intento.
Y otra vez nuevos siglos Viste llegar, huir, desvanecerse En remolino eterno, cual las olas Llegan, se agolpan y huyen de Oceano, Y tornan otra vez a sucederse; Mientra inmutable tú, solo y radiante ¡Oh sol!
Y es que Remo provocaba sus confidencias, y las provocaba con una transitoria pero espontánea compasión, de manera que Barsut sentía desvanecerse su rencor hacia el otro, cuando éste le aconsejaba seriamente.
Lo que ahora preguntamos es de qué modo estará siempre el ánimo con igualdad, y cómo caminará con próspero curso, siéndose propicio y mirando sus cosas con tal alegría que no se interrumpa, perseverando en un estado plácido, sin desvanecerse ni abatirse.
El Gobierno de Bolivia ha debido persuadirse de que al Pacífico sólo podemos salir arrastrados por el carro triunfal del vencedor. La ceguera o la ilusión ha debido desvanecerse ya, y volver las miradas hacia el Atlántico.
Gladiadores de la luz, veréis una sucia sombra devorar vuestras frentes. Acabar y desvanecerse no es nada; lo intolerable es acabar en lo repulsivo, desvanecerse en la podredumbre.
Pero, después de tanto tiempo, le crié tal cariño a mi rancho viejo, que no me puedo decidir a voltear sus grietadas paredes, de las cuales se va borrando la pintura y cayendo el revoque, ni a devolver su polvo al polvo de donde ha salido, ni a hacer leña su esqueleto descuajaringado, dejando desvanecerse, en el humo de cada astilla, uno de los mil recuerdos alegres o tristes, de tantos años de vida, pasados bajo su techo de paja.
La idea de que acababa de escapar a la muerte estuvo a punto de hacerle desvanecerse de terror; cerró los ojos; después se estremeció al contacto de una mano en su manga; era Felicidad.
Pero, volviendo la cabeza, Emma dijo con una voz entrecortada: No, no... ¡nadie! Y volvió a desvanecerse. La llevaron a su cama. Allí seguía tendida, con la boca abierta, los párpados cerrados, las palmas de las manos extendidas, inmóvil, y blanca como una estatua de cera.
Aquél supone dos derechos actuales coexistentes; el segundo, uno sólo, pues si por una parte supone el ejercicio de un derecho, no da por otra sino una simple expectativa, que puede desvanecerse sin dejar rastro alguno de su existencia, tal es la constitución del fideicomiso, en la que, si hay poco o nada de original en el proyecto, se ha pretendido a lo menos caracterizar los dos estados jurídicos de manera que no se confundan, dar reglas claras de interpretación para las disposiciones que los establecen, y enumerar sus varios y peculiares efectos.
Veréis esos alcázares soberbios libres de consejeros hipócritas y bajos aduladores; veréis hombres de gobierno reconcentrados y en calma los partidos; veréis morir instantáneamente la venal Prensa política; verías, pobre y desgraciado pueblo, derrocarse los púlpitos de esos tribunos de la igualdad y desvanecerse como el humo el valor real de sus discursos, que tanto te fascinan; veríamos todos extinguida esa sed de poder que nos devora, y, por último, brotar en los hogares de cada uno la paz, la riqueza, el saber, la virtud y los derechos y la dignidad que tan bárbaramente se buscan en las entrañas de nuestros hermanos.
La cabeza del Gato empezó a desvanecerse a partir del momento en que el verdugo se fue, y, cuando éste volvió con la Duquesa, había desaparecido totalmente.