Ejemplos ?
Hera dio a luz, sin trato amoroso -estaba furiosa y enfadad con su esposo-, a Hefesto, que destaca entre todos los descendientes de Urano por la destreza de sus manos.
Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción. Tratándose de violencia, de agilidad, de destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba.
Toda esta muchedumbre de consoladores que te tiene cercado atendiendo a tu ánimo, mira que fuerzas tiene contra el dolor; y especulando si sabes visar de tanta destreza en las cosas prósperas que sepas sufrir varonilmente las adversas, pone sus ojos en los tuyos.
Desde una lectura semiótica, que trascienda la amada página de un libro, que se arme de signos para descifrar otros, se pretende fomentar en el educando, la conciencia de comprender y saber elegir solidaria y creativamente la información que conduzca la libertad y voluntad transformadora de las nuevas generaciones de estudiantes. Tal destreza lectora es obligatoriamente necesaria también para los sobrevivientes finiseculares.
Así que al par aplicando con oportuna destreza ya el ojo para mirar, ya para escuchar la oreja, logró entender, si no cuanto su curiosidad quisiera, cuanto basta a quien importa para que todo lo entienda.
Callaron ambos un punto, y a poco rato en voz trémula, dijo el moro, como quien prenda involuntaria suelta: MUZA: Si al cabo… CONDESA: ¿Qué? MUZA: En este pomo supremo licor se encierra, que sirve sin más peligro a quien le usa con destreza… CONDESA: A ver.
Volví a colocar las tablas con tanta habilidad, con tanta destreza, que ningún ojo humano –ni siquiera el suyo– hubiera sido capaz de percibir nada anormal.
Había entre ellos algunos muleros españoles que habían llegado la víspera. Eran aragoneses y navarros, casi todos de una extraordinaria destreza.
Que hay quien gusta de unas caras Barnizadas como puertas, Y a merced del albayalde Hechas blancas de morenas, Y de unos ojos que brillan Bajo dos postizas cejas, Y de unos ahuecadores Convertidos en caderas, Y de unos rizos espesos Añadidos con destreza, Y de un punto de que el sastre Forma pechos, brazos, piernas Y cinturas a su gusto Y al de la flaca o la gruesa, Y da académicas formas A gente de alambres hecha.
Los que en la villa se quedan Envidiando á los que marchan De no ser de la partida Se querellan ó se alaban. Unos la poca destreza De los ojeadores tachan, Otros cuentan de los mismos Lances que en proezas rayan.
Parece, casi, que la Naturaleza se ha complacido en el caso del hombre en una máxima economía, y que ha medido el equipo animal del hombre con tanta ruinidad, con tan ceñido ajuste a la máxima necesidad de una existencia en germen, como si quisiera que una vez se hubiera levantado el hombre, por fin, desde la más profunda rudeza hasta la máxima destreza, hasta la interna perfección de su pensar y, de ese modo (en la medida en que es posible sobre la tierra), hasta la felicidad, a él le correspondiera todo el mérito y sólo a sí mismo tuviera que agradecérselo; como si le hubiera importado más su propia estimación racional que cualquier bienestar.
Muerto, al ver que toca en tierra (100) Todos á la par creyéronle Mas caballero famoso, De su destreza valiéndose, Con rapidez inaudita Tornó á alzarse de repente.