Ejemplos ?
Recomenzó, automáticamente, sus días de obraje: silenciosos mates al levantarse, de noche aún, que se sucedían sin desprender la mano de la pava; la exploración en descubierta de madera, el desayuno a las ocho; harina, charque y grasa; el hacha luego, a busto descubierto, cuyo sudor arrastraba tábanos, barigüís y mosquitos; después, el almuerzo -esta vez porotos y maíz flotante en la inevitable grasa-, para concluir de noche, tras nueva lucha con las piezas de 8 por 30, con el yopará de mediodía.
Por lo anterior, mi postura didáctica siempre ha preferido cuadernos de actividades integradoras desarrolladas en secuencias didácticas que arranquen de mundos de significaciones para el alumnado y de ahí desprender todo aquello que les permita aprender funcionalmente, y en espiral, repetición reflexiva y ascendente, lo que se requiere para una mayor competencia comunicativa en el estudio, en la literatura, en la sociedad.
No podemos considerar estos tiempos de destrucción, de violencia, de zozobra, como muy graves para todo el mundo, menos para nosotros. Así, pues, voy a exponer nuestra situación y nuestros propósitos para desprender de ellos nuestro deber.
Alegó que no tenía enemigos; que sus relaciones con el sol lo elevaban demasiado encima de los demás habitantes de la tierra, para que pudiera rebajarse a ser un simple miembro de cualquier asociación; que su género de vida, puramente contemplativa, no admitía que se pudiese molestar en avisar a los demás de peligros que para él no existían; que no podía desprender su atención ni un momento de la adoración perpetua del astro del día, al cual había consagrado su vida; y que por fin, siendo él de una flacura tan extrema, la misma muerte temería mellar su guadaña en sus huesos y no corría personalmente ni el más remoto riesgo de incitar la codicia de los cazadores.
El comandante Forster, el Gobernador, el comandante Postigo y cuantos han sido consultados, me aseguran unánimemente que absolutamente no hay peligro porque los tales buques traen un rumbo enteramente distinto aun cuando toquen en Chiloé, siendo mucha la distancia en que deben pasar los barcos que van a Europa y los que vienen: porque ya el navío y su comitiva de que no se ha de desprender, deben estar en Arica o cerca; y porque en todo evento la calidad de neutral ha de salvar al bergantín en que voy.
Aquella incisión que los barreteros llaman circa alcanzaba ya a treinta centímetros de profundidad, pero el agua que se filtraba del techo y corría por el bloque llenaba el surco cada cinco minutos, obligando al minero a soltar la herramienta para extraer con ayuda de su gorra de cuero aquel negro líquido que, escurriéndose por debajo de su cuerpo, iba a formar grandes charcas en el fondo de la galería. Hacía algunas horas que trabajaba con ahínco para finiquitar aquel corte y empezar la tarea de desprender el carbón.
Rodrigo la imposibilidad de hacer frente a los que venían en auxilio de la almiranta, mandó desprender los garfios de abordaje, abandonar la cubierta de la nave holandesa y asilarse en la capitana.
De un salto salió de la espesura y con aire regocijado, meneando con vivacidad el rabo diminuto, fue a restregar el hocico para desprender las plumas en las piernas poco sólidas del vejete.
Ella se veía luchar, luchar; querer desprender de los tiernos cuellos la mano horrible...; pero no podía, no podía, y las lágrimas rodaban de sus ojos, en hilos, hasta el suelo...
-Pus pa eso tengo yo cinco azucenas y tos de elástico, como que si hoy las vendo yo es poique como los hijos son unos déspotas pa uno y como a mi Olorcilla, que hoy no está aquí, se le ha puesto entre ceja y ceja el que le merque un mantón de Manila, pos lo que pasa, me voy a desprender por dalle gusto de esas cinco rosas de mayo que son cinco plumas de las alas de mi corazón.
No queremos, sin embargo, empezar alegando los derechos que tiene todo país conquistado, para recuperar su estado de propiedad e independencia; olvidamos generosamente la larga serie de males, agravios y privaciones que el derecho funesto de conquista ha causado indistintamente a todos los descendientes de los descubridores, conquistadores y pobladores de estos países, hechos de peor condición, por la misma razón que debía favorecerlos; y corriendo un velo sobre los trescientos años de dominación española en América, sólo presentaremos los hechos auténticos y notorios que han debido desprender y han desprendido de derecho a un mundo de otro, en el trastorno, desorden y conquista que tiene ya disuelta la nación española.
Va la ciencia a tanteo, caminando como una ciega, y juzga a veces que ha vencido cuando logra advertir un vago reflejo de la luz verdadera. Nadie ha podido desprender de su círculo uniforme la culebra simbólica.